Rincones del Atlántico



Recuperación de humedales
y aves en Canarias

Juan José Ramos
Naturalista - Educador Ambiental
Fotos: J. J. Ramos - Carlos M. Anglés - Sergio Socorro


Las zonas húmedas de Canarias han sido estudiadas en escasas ocasiones, y por esta razón deseamos sintetizar los conocimientos más relevantes sobre los humedales artificiales de esta región. Nuestro objetivo es analizar su importancia para las aves acuáticas y proponer una serie de actuaciones en pro de su conservación.

En la Península Ibérica las zonas húmedas artificiales constituyen lugares de una riqueza faunística más limitada que los humedales naturales, pero en Canarias son el lugar en el que se concentran centenares de aves europeas. Son aves que huyen del norte de la región Paleártica, donde viven en verano, en áreas húmedas extensas, y muy productivas pero que, cuando el invierno llega, se convierten en lugares inhóspitos a causa del hielo y la oscuridad. La migración las lleva hacia el sur, donde hay muchísimos menos hábitats disponibles. Algunas de éstas no llegan a cruzar el Mediterráneo, pero otras lo hacen hasta tierras del África ecuatorial, usando las Islas como lugar de escala en su viaje o invernada. Este factor explica la importancia estratégica de las zonas húmedas canarias para la migración e invernada de algunas de estas aves acuáticas.

Tipología de las zonas húmedas canarias

En las Islas podemos encontrar una gran diversidad de zonas húmedas según sus condiciones. En su mayoría, éstas son de origen artificial pero, como ya hemos comentado, presentan un gran interés para un importante número de aves migratorias. Pueden ser clasificadas de la siguiente manera:

Presas: las presas de nuestros barrancos, especialmente las de la isla de Fuerteventura, son lugares de alto interés, tanto para la avifauna migratoria como para la nidificante, allí se han llegado ha establecer colonias nidificantes de Gallineta común (Gallinula chloropus), Focha común (Fulica atra), Tarro canelo (Tadorna ferruginea), Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris) especie catalogada en peligro a nivel nacional, Chorlitejo chico (Charadrius dubius) y Cigüeñuela común (Himantopus himantopus), siendo especialmente interesante de estos enclaves las colas de las presas.


Embalses: aunque no son de los ambientes más interesantes, debido a que carecen de vegetación en las orillas y a que, en su mayoría, están recubiertos por plásticos impermeabilizantes, durante los inviernos suelen ser buenos lugares para observar patos y algunos limícolas.

Charcas de riego adaptadas a la orografía: en ocasiones, el hombre ha aprovechado la orografía de ciertos lugares, y tras colocar muros de contención los ha convertido en depósitos de agua. En las orillas de estos humedales es común que aparezca algo de vegetación, donde suelen criar gallinetas comunes. Por lo general, son buenos lugares para limícolas y garzas.

Charcas de riego de hormigón: es el modelo más generalizado en las Islas, sobre todo en las zonas costeras de las Canarias occidentales. Las orillas son perpendiculares y carecen de espacios buenos para que las aves se alimenten y críen, aunque son muy aprovechadas por aves migratorias cuando el nivel del agua es bajo, especialmente por garzas, gaviotas, limícolas y patos.

Charcas terrosas: éste fue unos de los primeros modelos de charcas que se construyeron en las Islas, aprovechando las zonas de materiales impermeables o sedimentos. Destacan en Gran Canaria las de San Lorenzo y Arucas, y en Tenerife las de Tejina - Bajamar, donde se ha reproducido el Avetorillo común (Ixobrychus minutus) y el Martinete común (Nycticorax nycticorax). Estos enclaves son idóneos para la observación de garzas y de limícolas.

Salinas: en el pasado este tipo de humedales costeros supuso una de las principales fuentes de ingresos para las Islas. Grandes superficies de costas fueron transformadas y convertidas en ingenios salineros. En la actualidad son muy pocas las salinas que han sobrevivido ante la barbarie del turismo, centrándose en las Islas orientales (Lanzarote y Fuerteventura) y en La Palma. Son lugares idóneos para observación de gaviotas, charranes y sobre todo limícolas. Además, son las salinas los mejores lugares para la reproducción del Chorlitejo patinegro (Charradrius alexandrinus) y la Cigüeñuela común.

Dentro de los humedales de Canarias también aparecen algunos de origen natural que han estado sujetos a infinidad de intervenciones y modificaciones por parte del hombre, estos son:

Barrancos húmedos: en las Islas ya son pocos los barrancos por los que circula el agua, destacan el barranco de Los Molinos y el de la Torre en Fuerteventura, donde se reproduce el Tarro canelo. Las zonas abiertas son los mejores lugares para garzas y limícolas. Por el contrario, las áreas más frondosas, especialmente bosquetes de tarajales (Tamarix canariensis) y sauces (Salix canariensis), son las mejores para observar paseriformes migratorios europeos, entre los que destacan los mosquiteros, carriceros, papamoscas y currucas.

Lagunas supralitorales: al llegar la bajamar, en ciertos lugares de nuestras costas aparecen charcas salinas donde se concentran gaviotas, charranes y limícolas. Algunas están recubiertas por vegetación halófila, lo que favorece la presencia de algunos paseriformes.

Medidas de mejora y acondicionamiento

Las medidas aquí propuestas están destinadas especialmente a charcas de origen artificial, descartándose los barrancos y las lagunas supralitorales, además de las salinas, por poseer una tipología bien diferenciada y requerir de análisis más detallados de sus fisiologías y dinámicas, para poder intervenir.

Al diseñarse una charca, o mejorar una existente, se debe tender a simular la mayor diversidad de hábitats posibles, tanto acuáticos como terrestres, siempre cumpliendo tres líneas generales de trabajo: facilitar el alimento y el refugio y crear zonas para la reproducción de las aves. Teniendo en cuenta que se debe dar la mayor variabilidad posible en cuanto a pendiente, profundidad y contorno, se hace necesario seguir una serie de criterios que comentamos a continuación.

Creación de playas

Una de las obras más importante a realizar para atraer la vida silvestre es la creación de caletas poco profundas, alargando al máximo la orilla y obteniendo un importante aumento de la interfase tierra –agua, que sin lugar a dudas es la zona más usada por las aves para alimentarse.

Las profundidad óptima de la zona de playa fangosa es de unos 10 centímetros, aunque puede variar entre los 5 y los 25 centímetros con el fin de posibilitar la alimentación a las aves limícolas, que son las que más aprovecharán estos ambientes. La pendiente no debe superar el 15 % para poder ampliar la zona interacuática.

Refugios vegetales en las orillas

Las orillas de las charcas han de ser lo más diversas posibles con zonas abiertas, del tipo playas con pendientes muy suaves y otras no tanto, que serán repobladas con especies vegetales de mediano y gran porte, con el fin de proporcionar refugio a los anfibios y aves, además de promocionar áreas de cría para gallinetas comunes y fochas.

La selección de las especies vegetales a implantar resulta una herramienta eficaz para elegir las especies orníticas a potenciar, favoreciendo los carrizales la aparición de paseriformes migratorios, la vegetación sumergida a patos y rallidos, las saucedas a garzas y los herbazales húmedos a limícolas.

Brazos de tierra

Los brazos de tierra crean áreas de refugio, de aguas menos batidas por el viento, proporcionando abrigo a mayor número de aves que las zonas de orilla de línea recta. Este abrigo, además, es muy importante para muchos insectos y anfibios, lo que facilita la existencia de zonas de alimentación para garzas, entre otras.

Los brazos de tierra pueden ser construidos depositando piedras basálticas de gran tamaño que queden semisumergidas.

Islas para la nidificación

La creación de islas en zonas húmedas mejora las posibilidades de reproducción de las aves acuáticas, especialmente por dificultar el acceso a gatos, perros y ratas y ser generalmente áreas aisladas y tranquilas, aptas para el reposo de muchas especies, lo cual además facilita su observación desde las orillas.

Las islas deben estar lo más lejos posible de las orillas, para minimizar los posibles impactos de visitantes y depredadores. Deben ser repobladas con vegetación, como sauces (Salix canariensis), aneas (Typha domingensis) y papiros (Cyperus sp.), que servirán de refugio, lugares de cría y descanso para las aves acuáticas. Su forma debe ser irregular, con el fin de aumentar la longitud del perímetro, y las pendientes lo más suave posible para facilitar el acceso desde el agua y favorecer las zonas de alimentación a limícolas.

Posaderos

Muchas aves acuáticas gustan de zonas tranquilas con escasa vegetación para dormir, descansar, limpiarse o tomar el sol. Esto lo pueden realizar en árboles o arbustos secos de gran tamaño o, en su carencia, se propone clavar postes telefónicos en desuso e insertar en la parte superior una corta plataforma horizontal.

Introducción de peces

En ocasiones se hace necesario acelerar los procesos de colonización y en otras intervenir directamente para introducir especies, las cuales no podrían aparecen si no es por la ayuda del hombre, como es el caso de los peces. Estos son un importante recurso alimenticio para algunas aves, especialmente la Gambusia (Gambusia holbrooki), el Carpín (Carassius auratus) y la Carpa (Cyprinus carpio). Estas especies se encuentran presentes en multitud de charcas de las islas.

Tras la introducción de los peces se hace necesaria la creación de refugios para éstos, distribuidos entre las zonas más profundas e intermedias de la charca, para así garantizar una población estable a lo largo del ciclo de vida, además de dar sombra a dichos animales y de servir como refugio ante la presencia de aves ictiófagas.

Los materiales deben ser de origen natural, como troncos huecos o cuevas de piedras, simulando arrecifes. Ante la carencia de éstos, son válidos materiales de reciclaje tales como neumáticos viejos y bloques de construcción unidos entre sí.

Conclusión

Tras realizar las actuaciones recomendadas para potenciar el patrimonio natural del lugar, se crean una serie de condiciones óptimas para la presencia de varias especies faunísticas, que en las condiciones anteriores del humedal es prácticamente imposible que aparezcan.

Sin lugar a dudas, estos hábitats artificiales, que en un principio tan sólo fueron construidos para depositar el agua con la que regar nuestros cultivos, se han convertido en importantes enclaves para algunas especies animales y, por supuesto, para todos aquellos amantes de las aves que están dispuestos a pasar horas escondidos mientras son hipnotizados por el vuelo de los limícolas o seducidos por la elegancia de las garzas.

El uso público de estos enclaves se hace necesario para poder entender el complejo mundo de la migración de las aves y el papel que juegan nuestras Islas en la vida de animales que llegan desde tan lejos, por ejemplo desde la tundra ártica.

La instalación de equipamiento de uso público, como observatorios de fauna, se presenta como una de las principales medidas de gestión, además de la formación de personal de apoyo y el diseño de campañas informativas sobre la importancia de estos lugares y su conservación.

Evitar el abandono de algunas charcas y controlar el uso de productos fitosanitarios deben ser prioridades de conservación, además de la inclusión de algunos de nuestros humedales naturales o seminaturales dentro del convenio de Ramsar o dentro de redes de espacios naturales o catálogos de protección, que garantice el disfrute de estos lugares y sus especies a generaciones futuras.


Agradecimientos

Quiero mostrar a Rafael Paredes mi más sincero agradecimiento por ayudarme a soñar con la naturaleza canaria. A Tomás Velasco por todo lo enseñado sobre las aves acuáticas en estos años. Fernando Jubete, Jesús Fernández y Carlos Torralbo me mostraron varias experiencias de restauración de humedales en la península Ibérica. Domingo Trujillo, Rubén Barone, Lolo Siverio, Beneharo Rodríguez y Eduardo García del Rey por todo el tiempo pasado juntos observando aves migratorias.

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- Descargar Especies vegetales recomendadas y fotografias de Aves [PDF]
- Requerimientos para la presencia de fauna. [PDF]

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