Arquitectura y Paisaje. La arquitectura tradicional en el medio rural de Canarias

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Este monográfico, editado por Rincones del Atlántico, está dedicado a la arquitectura tradicional de nuestras islas, especialmente a la doméstica, pero sin olvidar las otras arquitecturas rurales. Un trabajo multidisciplinar titulado “Arquitectura y Paisaje”, que incluye a todas las islas del archipiélago y en el cual el entorno y la vegetación tendrán un protagonismo fundamental.

Se editará en dos tomos debido a la gran cantidad de páginas y de fotografías de que va a constar la obra, que, creemos, se va a convertir en un referente imprescindible además de ser un merecido homenaje a la arquitectura popular de nuestras islas, bellísimo patrimonio, obra maestra de nuestros antecesores y parte importantísima de nuestro paisaje rural. El tomo I vio la luz a finales del año 2008 y el tomo II se editará a principios del año 2012.

El tomo I

En el primer volumen, ya publicado y que pueden ver en formato digital en la web de Rincones, se agruparon una serie de trabajos que desde diferentes enfoques tienen como protagonista principal a la vivienda tradicional y su entorno más próximo, vistos desde la óptica de diferentes especialidades (arquitectura, historia, geografía, etnografía, rehabilitación, botánica, arte, literatura…), y que están escritos por algunos de los mejores profesionales de Canarias en cada una de esas materias. Todo ello se ofrece al lector con un cuidado especial en la imagen: numerosas y cuidadas fotografías, tanto antiguas como actuales, así como bellas reproducciones de pinturas y grabados, impresas en papel de alta calidad y con una esmerada presentación.

La obra comienza con un amplio análisis de la evolución histórica de la arquitectura rural en las islas y sus principales características y tipologías, titulado “El hábitat y la vivienda rural en Canarias: las transformaciones históricas de un espacio social”, cuyo autor es el historiador Pedro Quintana Andrés. A continuación, el profesor del departamento de Geografía de la Universidad de La Laguna, Fernando Sabaté Bel, en su interesante artículo “El territorio rural como encuentro entre la naturaleza y la cultura humana: reflexiones sobre su construcción histórica y su crisis contemporánea”, nos acerca al mundo campesino y a su estrecha relación con el territorio y el paisaje rural.

El arquitecto técnico Abel Herrera García, con amplia experiencia en el mundo de la rehabilitación, nos introduce en esta materia en su exhaustivo artículo “Rehabilitar lo rural: reflexiones”, aportándonos entre otras cosas algunos criterios básicos de intervención así como una serie de imprescindibles nociones técnicas.

“Paseando entre jardines” es el sugestivo título con el que el botánico Arnoldo Santos Guerra nos lleva a conocer la flora ornamental local y la introducida y su relación con el hábitat, y con el que además nos lleva a visitar los principales jardines históricos de las islas.

“La casa pintada: la arquitectura popular canaria y su representación gráfica”, por el profesor de la Universidad de Las Palmas A. Sebastián Hernández Gutiérrez, es un hermoso recorrido por la historia de la pintura y la ilustración en Canarias, siguiendo como hilo conductor la representación plástica de la casa tradicional.

Estos artículos tienen una extensión algo más amplia que los habituales de Rincones del Atlántico, ya que cada especialista trata de exponer pormenorizadamente los detalles de su disciplina para conformar en conjunto una obra global y lo más completa posible. Pero además, este primer volumen incluye una miscelánea de textos de menor extensión, algunos escritos especialmente para este número y otros tomados de obras y autores del pasado, que aportan visiones distintas y ayudan a mirar la casa rural desde otros ángulos.

El tomo II

El segundo tomo dedicará un capítulo a la arquitectura de cada una de las ocho islas (también La Graciosa). La obra comenzará con un amplio artículo introductorio sobre cuestiones generales de la arquitectura vernácula del archipiélago, para luego introducirnos en las singularidades de cada isla, que sirva como nexo de unión antes de abordar los capítulos dedicados a profundizar en las principales características de cada una de ellas. Otros dos artículos versarán sobre las haciendas, uno dedicado a las de las islas occidentales y otro a las orientales. Además, incluirá al final de la obra una amplísima bibliografía (con imágenes de las principales cubiertas y algunas de las más interesantes páginas interiores) de publicaciones sobre arquitectura tradicional canaria, que está siendo elaborada por un equipo de personas en el que participan, además de historiadores y arquitectos, expertos documentalistas (archiveros, bibliotecarios y bibliógrafos).

La imagen: la pintura, el grabado, la ilustración y especialmente, la fotografía (antigua y actual), cuidadosamente seleccionada (mucha inédita) va a ser la principal protagonista. Nos encontraremos con una parte de la mejor obra de la gran mayoría de los fotógrafos que han trabajado en el archipiélago y que han querido con su trabajo dejar constancia de un patrimonio esencial en la cultura de esta tierra. Que no se quede en el olvido esta arquitectura, fruto de la tradición, de la experiencia y el trabajo de las anteriores generaciones es nuestro mayor propósito.

Rincones del Atlántico rinde con estos monográficos un homenaje a esta arquitectura situada en nuestros campos y a quienes la construyeron, utilizaron y habitaron, que pretende servir al mismo tiempo para darla a conocer, valorar y proteger. Es una arquitectura sencilla y armónica, sobria y funcional, pero extraordinariamente bella, que, estando tan cerca de nosotros, es al mismo tiempo una gran desconocida.

Herencia cultural de nuestros antecesores, nace y convive con la propia naturaleza. Sus materiales proceden de ella, muchas veces del mismo lugar en el que se construye la edificación: piedra, tierra, cal, madera, cereales y otras plantas (palmera, pitera, tarajal) que eran utilizadas esencialmente para la techumbre… de ahí la sencillez y el equilibrio con el espacio que la rodeaba. Realizada con un enorme sentido práctico aprendido generación tras generación, principalmente por la necesidad de cobijo (la casa), o para realizar otras actividades relacionadas con el sustento (molinos, eras, hornos, cuadras, aljibes, salinas, caminos…), tiene también un gran sentido -muchas veces intuitivo- de la belleza. Son lugares útiles, pero también estéticamente agradables y respetuosos y en armonía con el paisaje.

Es probablemente junto al paisaje natural y al suelo agrícola -cada día más urbanizado y asfaltado y del que forma parte-, y además de los cascos históricos, el mayor patrimonio de estas islas, un tesoro de valor incalculable que pertenece a todos, y que, por desgracia, está desapareciendo de nuestros campos debido a su abandono, a la desidia, a la falta de coherencia, criterio y sensibilidad en las rehabilitaciones, muchas de las veces debido a la ignorancia y a la falta de asesoramiento por personas preparadas, así como de información y documentación sobre el tema.

Es ésta la principal razón que ha animado a los autores a realizar este trabajo, el poder contribuir a impulsar una nueva visión y sensibilidad hacia este maltratado y cada día más escaso patrimonio.

 

Foto: Francisco Rojas Fariña

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