RINCONES DEL ATLÁNTICO, ARQUITECTURA, PAISAJE Y… LEY DEL SUELO, por Faustino García Márquez

El pasado 13 de octubre de 2016 nos invitaron a presentar el tomo III de Arquitectura y Paisaje en las XII Jornadas de Patrimonio Histórico de Agüimes, Gran Canaria.

Este es el texto de nuestro querido amigo y colaborador de Rincones del Atlántico, Faustino García Márquez, en el acto de presentación.

Temisas

Temisas

RINCONES DEL ATLÁNTICO, ARQUITECTURA, PAISAJE Y… LEY DEL SUELO.

 

Faustino García Márquez, arquitecto.

 

Prólogo: de cuando caminaba

La primera vez que supe de Rincones del Atlántico fue por boca de un compañero de veredas, del grupo de caminantes de cada sábado, que me habló de una extraña y hermosa publicación, medio revista, medio libro, que trataba de Canarias, de su arquitectura, etnografía y paisaje, de su flora y fauna, de la agricultura ecológica y el arte, y que te llenaba los ojos de imágenes y grabados perfectamente editados.

Yo desconfiaba bastante de las llamadas publicaciones culturales. Mis referencias eran, por un lado, las revistas de arquitectura, que nos servían durante la carrera para aprobar la asignatura de Proyectos, disfrazándonos cada año con la tendencia que más le gustaba al profesor de turno, pero cuyos textos, por lo general, eran bastante indigeribles. Mi otra referencia eran las revistas de cultura-cultura, de interminables artículos llenos de letras e ideas, tan ilegibles como ásperos de ver y sin una mala imagen que llevarse a los ojos, salvo algún grabado desabrido.

Pero me picó la curiosidad y la rareza de una revista canaria, especie en extinción donde las haya, así que la busqué y la encontré, finalmente, en el estanco de la estación de guaguas de San Telmo. El viaje en el coche de hora se me fue en un singuido, hojeando tremenda maravilla. Desde entonces soy un adicto, lo confieso: me llamo Faustino García Márquez y soy adicto a Rincones del Atlántico. Cada año espero la aparición de un nuevo número, que cada año supera en interés y en volumen al anterior. Y tengo que reconocer que los he utilizado con el pecaminoso propósito de conocer, de aprender pero, sobre todo, de disfrutar, porque una y otra cosa van juntas.

El conocimiento no es poder, como dicen, ni tampoco es la acumulación interminable de nombres, fechas, cifras y palabras con que nos atiborraron durante nuestros años de aprendizaje. En los tiempos de internet, google y wikipedia, los datos están al alcance de cualquiera; lo que no está al alcance de cualquiera es la utilización del conocimiento para estimular nuestra memoria, provocar nuestro placer y articular nuestra defensa. Y estas son los tres aspectos sobre los que querría hablarles esta noche, tres de las facetas más destacables, en mi opinión, de la labor de Rincones del Atlántico y del héroe casi mitológico que sostiene sus columnas, Daniel Fernández.

 

  1. La memoria

El primer aspecto que tengo que señalar, antes de que se me olvide, es la memoria. La vejez, que es tan avara con la memoria inmediata, es generosa, a ratos, con los recuerdos lejanos.  Nos olvidamos de lo que íbamos a hacer en el cuarto de al lado y tenemos que volver atrás para intentar capturar de nuevo la intención que nos movía, pero a cambio, una y otra vez nos asalta de repente un olor olvidado, un sabor perdido, una imagen borrada de nuestra infancia o adolescencia que andaba enterrada en cualquiera sabe qué circunvolución cerebral, y se soltó, de golpe, porque un oscuro resorte la puso en movimiento. Y la lectura es, junto con la música, el resorte que con mayor frecuencia desata los nudos de la memoria; el mejor detonante para hacer explotar recuerdos y sensaciones perdidos, de cuya existencia no guardábamos la menor referencia consciente. Y para eso he usado a Rincones, una y otra vez, sin el menor dolor de corazón ni propósito de enmienda.

Ni la televisión ni el cine dejan espacio ni tiempo para pensar, con la rápida sucesión de imágenes o diálogos; pero la lectura se puede programar, te permite pararte e incluso, aunque sigas leyendo, le permite a la memoria separarse de los ojos y enredarte, sin  apenas sentirlo, en un recuerdo desencadenado. Solo al rato te das cuenta de que has estado leyendo mecánicamente, sin que una sola palabra de las que miraste haya llegado a tu cerebro, y que tienes que volver atrás uno o dos párrafos, o una o dos páginas, y recuperar el hilo de la lectura lúcida. Pero nadie te quitará el placer del viaje a la memoria que el libro te ayudó a realizar y que te volverá a ofrecer una docena de páginas más adelante.

 

  1. El disfrute

Y éste es el segundo elemento que quería abordar, el del disfrute, la felicidad, el goce del conocimiento. Aprendiendo a hablar accedemos a la necesidad y el placer de la comunicación personal; saber leer nos conduce al paraíso de la literatura; conocer el arte nos acerca más a la belleza de un cuadro; entender una partitura nos permite apreciar y saborear mejor lo que oímos o incluso crear nuestros propios sonidos o colaborar con otros en la creación colectiva de una rondalla, una orquesta o un grupo de rap. Da igual: el conocimiento es luz y es placer.

Pero a nosotros, los niños de la posguerra, de dos o tres posguerras, no nos educaron en la luz y el placer sino en la oscuridad y el arrepentimiento. Nos enseñaron a leer, menos mal, pero mis primeras lecturas escolares fueron fragmentos del Quijote, no adaptado para niños sino en el español del siglo 16; me costó más de 50 años acercarme de nuevo al Quijote y leerlo y disfrutarlo en toda su plenitud. Nadie nos enseñó a leer partituras musicales, y me convirtieron en un amante analfabeto de sus armonías; ni la enseñanza del arte pasó nunca de la historia, de la simple memorización de nombres, fechas y obras. Por supuesto, a nadie se le pasó por la cabeza enseñarnos a entender  nuestro territorio, un territorio que para nosotros ni siquiera existía, fuera de los escasos paseos familiares y de las raras excursiones escolares.

Nos sabíamos todos y cada uno de los afluentes del Duero por la derecha y por la izquierda y en Preu tuvimos que estudiarnos los pantanos españoles, con sus localizaciones, cuencas y capacidades; pero no conocíamos las presas de Gran Canaria ni los sucesivos nombres que va teniendo un barranco desde que nace en la cumbre hasta que llega a la marea.

Comprender el territorio es, quizá, la más valiosa síntesis de conocimiento que nos aporta Rincones, a través de la confluencia de visiones, desde diferentes autores y perspectivas, sobre las formas, las sociedades, los hechos, las construcciones, las costumbres y los procesos naturales o económicos que se suceden sobre ese territorio.

Conocer el territorio nos permite entender el lugar escogido para una ciudad o una casa y la manera en que una y otra fueron creciendo; la forma de una ventana o la razón de una calle curva; la orientación de un patio o la situación de una araucaria marcando el lugar de una hacienda; el origen y el modo en que llegaba el agua a una fuente o a un cercado; el cultivo que podía darse en esta cadena o en aquel lomo; y el por qué del trazado de un camino. A partir de ahí, caminamos por calles y veredas de otra manera, recordando y apreciando significados, buscando nuevas perspectivas y relaciones, disfrutando aun más lo que contemplamos.

Entender el territorio nos permite descubrir, como si fueran nuevos, núcleos de población tan bellos como esta misma villa de Agüimes, San Juan o San Gregorio en Telde, pero también Temisas, Valsendero, Tejeda o Firgas, crecidos en respuesta a una circunstancias históricas y territoriales determinadas. O acercarnos a Vegueta, al más hermoso casco histórico colonial del Renacimiento, formado por una cuadrícula desigual pero armónicamente desarrollada a partir de tres líneas y una montaña: la línea del barranco, la línea del mar, la línea de la acequia casi horizontal, que venía desde la Vega de San José por la Calle de los Reyes, y la montaña de Santo Domingo, sobre la que se pliega la cuadrícula formando la hermosa charnela donde se construyó la fuente del Espíritu Santo, al lado de la plaza que reunía a los tres poderes de la isla, el real, el local y el religioso.

No caminamos igual por Guayadeque después de haber visitado su Centro de interpretación y de enterarnos quiénes vivieron y viven en el barranco, cómo usaron el agua y lucharon por ella, cómo guardaron el baile del pámpano roto, cuántos siglos siguieron labrando las cuevas y utilizando los gánigos y las esteras de junco  fabricados hace mil años. Tampoco vemos los llanos de Aldea Blanca con los mismos ojos si sabemos que el uso de esas tierras fue el motivo por el que estalló el motín de 1719, cuando los ciudadanos arrinconaron al capitán general en su palacio de la plaza de Santa Ana y que hubiera terminado en matanza a cañonazos si no se llegan a interponer los curas en procesión y si no acaba reconociendo la corona que la razón y el derecho no los tenía el Conde, sino los habitantes de Agüimes.

 

Agüimes

Agüimes

  1. La resistencia

Así llegamos al tercer aspecto del conocimiento que quería recorrer con ustedes esta noche, el de la resistencia y la defensa de los derechos. Si resulta imposible recordar lo que no se vivió, y es raro disfrutar de lo que no se conoce, aún más difícil es defender lo que no comprendemos.

Los niños vascos y navarros aprenden en la escuela a leer el territorio jugando y practicando con fotos aéreas y mapas y les enseñan a identificar accidentes geográficos, a orientarse mediante un plano, a ver lomos y barrancos impresos sobre una hoja de papel, a usar y entender fotos y mapas como lo que son: libros del territorio, representaciones necesarias para comprender y disfrutar de su país.

Y a nosotros y a nuestros niños, que vivimos sobre un territorio excepcional, nadie nos enseñó ni les enseña a conocerlo, salvo que tengamos la enorme suerte de poder caminar con quienes lo conocen. De nuevo somos amantes analfabetos de lo que quizá los canarios apreciamos más intensamente: nuestra propia tierra.

Tenemos una vaga idea de que este territorio nuestro es el soporte de una de las mayores y más  peculiares concentraciones de biodiversidad del planeta, de que alrededor nuestro habitan 22.712 especies, el 70% de ellas terrestres, de las que 3.760 son especies silvestres endémicas, que viven exclusivamente en el archipiélago.

Algo sabemos también de la importancia de este territorio nuestro como soporte del desarrollo económico de las islas, a través de la exportación de nuestros productos agrícolas de consumo europeo, primero, y por medio de la importación de consumidores europeos de nuestros  productos climáticos y paisajísticos, ahora. Porque  somos islas, con sol y playas y evocaciones de piratas y batallas, islas moderadamente exóticas y domesticadamente europeas, aptas para vacaciones familiares; porque somos islas africanas subtropicales refrescadas por el alisio y situadas a tiro de reactor de bajo coste respecto del centro de Europa y porque tenemos una flora y una geología y un paisaje propios. En resumen, porque nuestro territorio es insular y africano y biodiverso y volcánico. Porque es hermoso y único.

Pero el mayor valor de este territorio que habitamos es cultural y social. Los canarios somos conscientes de que tenemos una forma propia de hablar el español, pero no una lengua, aunque conservemos algunas palabras y bastantes nombres que los indígenas dieron, en su lengua tamazigh, a un montón de sitios, matos y bichos; que tenemos una arquitectura tradicional importada de España y Portugal, pero crecida aquí, con materiales nuestros y alejada de la evolución de los modelos originales en la remota península. Las certezas nuestras y solo nuestras que nos quedan son los indígenas, y este territorio, este archipiélago en cuyo paisaje nos sentimos reflejados, identificados.

Y si nosotros mismos no nos enseñamos a leerlo y comprenderlo, no solo nos estamos robando una parte de nuestra alma, de nuestra identidad y de nuestra capacidad de amarlo y disfrutar plenamente de él, sino que nos estamos impidiendo entender las normas que lo protegen o lo desprotegen, las leyes que permiten conservarlo o destrozarlo. Nos estamos incapacitando para defenderlo.

Acaba de aparecer una legislación que convierte nuestro territorio, nuestro principal y esencial recurso natural, en un mero objeto económico de compra, venta, construcción y urbanización, para que los mismos que se enriquecieron con la reforma laboral y la pobreza de miles de personas, puedan enriquecerse aún más con la reforma territorial y la destrucción del patrimonio de todos. Una legislación que pone en peligro el paisaje y la productividad alimentaria, que aumentará la desigualdad entre las personas y los territorios y que deja a cargo de su defensa a la administración más débil y con menor capacidad de respuesta, los municipios. Y la mayor parte de la población, lógicamente, es incapaz de entender esa complicada legislación que afecta a un territorio complejo, no le es posible imaginar el daño irreversible que pueden desencadenar esas leyes y mucho menos movilizarse en su defensa.

 

Epílogo esperanzado y defensa obligada

Y aquí termino, como en las películas por jornadas de nuestra lejana infancia, en el preciso momento en que se ciernen amenazas sobre el Látigo Negro o Fumanchú o nuestro querido territorio, pero también cuando está amaneciendo un tiempo nuevo, una nueva capacidad de conocimiento y resistencia social. Una época que necesita y reclama la acción de Daniel en Rincones, imprescindible para alumbrar iniciativas y nuevas propuestas para un futuro mejor, como las que quiere reunir en el próximo número de la revista.

Para hacer posible económicamente esta aventura son también indispensables nuestra colaboración y nuestro trabajo individual y colectivo. Y lo lograremos con el simple gesto de adquirir los tesoros que ya ha producido, como este número 9 dedicado a la Arquitectura rural tradicional de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, y de colaborar en la financiación de los que va a seguir produciendo.

A cambio de tan poco, Rincones del Atlántico nos dará  conocimiento para entender, comprender y disfrutar, pero también armas racionales para poder organizar la resistencia, para poder amotinarnos cívicamente, acorralar y derrotar a las fuerzas oscuras, para poder evitar el daño a nuestro patrimonio común, para poder defender nuestros derechos y sobre todo, los derechos de quienes no pueden defenderse, los derechos de las generaciones futuras, que son las únicas propietarias de nuestro territorio y para ellos tenemos la obligación de amar y cuidar esta tierra.

 

Agüimes, 13.10.2016

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PRESENTACION DEL III TOMO DE RINCONES, por Fernando Redondo Rodríguez

El pasado 13 de octubre de 2016 nos invitaron a presentar el tomo III de Arquitectura y Paisaje en las XII Jornadas de Patrimonio Histórico de Agüimes, Gran Canaria.

Este es el texto de nuestro querido amigo y colaborador de Rincones del Atlántico, Fernando Redondo Rodríguez, en el acto de presentación.

Agüimes

Agüimes

PRESENTACION DEL III TOMO DE RINCONES

Agüimes 13 de octubre, 20,00 horas

Buenas noches, gracias por asistir y especialmente por invitarme. En estos tiempos asistir a la presentación de una nueva publicación y más de esta calidad, es como que te inviten al nacimiento de un nuevo Mozart. Ni es habitual, ni puede uno perdérselo.

La pregunta que me inquieta es ¿Por qué estoy aquí? Es importante saberlo para que mi intervención responda a las expectativas del autor/editor. Supongo que la amistad no es razón suficiente. Por tanto debo buscarlo en mi trayectoria personal.

Me defino como un economista que se ha especializado en lo que se denomina “economía regional”, que como tal especialidad se inicia a finales de los sesenta. Hasta entonces, el ámbito de estudio del comportamiento económico es el estado o las naciones. La política fiscal, monetaria, de empleo, y especialmente del crecimiento, se estudiaba ignorando el territorio. En parte por la inexistencia de datos regionales y en gran parte porque las decisiones no tenían en cuenta el impacto que se producía en una parte limitada del país. La economía ignoraba al territorio.

A medida que el conocimiento se mejoraba, la pregunta que nos hacíamos es por qué, por ejemplo, Canarias no conseguía salir del atraso, a pesar del despegue de la economía española; cuáles eran las claves y mecanismos para que el crecimiento alcanzara a todo el territorio y, sobre todo, si podíamos hacer algo. Si recuerdan, toda la literatura hasta esos años giraba sobre “la nación”. España se desarrollaba, pero dejando zonas inmensas atrasadas y desiertas, desequilibrios territoriales que empujaban a la población a emigrar a los cinco polos de atracción económica y desertizaban al resto del país

En Canarias, y no por casualidad, se iniciaron los primeros ensayos españoles de economía regional, para conocer qué nos pasaba. El libro de Bergasa y González Viéitez “Desarrollo y subdesarrollo de la economía canaria” de 1968  es una buena muestra. Canarias era un ejemplo de una realidad física, económica y, sobre todo, cultural singular. Es decir, seguramente por nuestra singularidad, construimos respuestas únicas.

Es el primer trabajo que intenta explicar la vinculación entre  marco institucional y nivel de desarrollo.

La conclusión es que no es posible un desarrollo permanente y equilibrado de nuestra región sin conocer, comprender y adaptar nuestras decisiones al entorno. A esto respondían leyes, normas y prácticas específicas de Canarias: nuestro acervo o, lo que es lo mismo, nuestro marco institucional, debe responder a nuestra realidad física y geoestratégica o fracasa. La historia, las respuestas a los retos internacionales, y nuestro especial régimen administrativo y fiscal es producto de la adaptación de nuestro medio natural a una realidad singular.

A estas alturas, tienen derecho a preguntarse que tiene esto que ver con Rincones. Paciencia, ya lo verán.

¿Y cual es nuestro entorno, y realidad singular? la respuesta es  sencilla, porque lo  hemos ido construyendo a través de los siglos: somos unas islas atlánticas.

Supongo que ya adivinan por donde voy: “Rincones del Atlántico” se llama este proyecto y concretamente, “Arquitectura y paisaje”.

La pregunta es, por tanto, ¿por qué es tan importante esta iniciativa?, ¿qué nos desvela esta publicación?

Mi formación me inclina irremediablemente a formularme determinadas preguntas:

La primera es ¿cómo vivimos y nos adoptamos a los retos de nuestro entorno? La forma de ocupar el territorio, la tipología constructiva y cómo evolucionan en el tiempo, y especialmente las pautas alimenticias, culturales y de consumo, están determinadas por el clima, la insularidad y  las relaciones comerciales exteriores. No voy a extenderme en este aspecto, pero si observamos como viven los canarios, podemos notar que se diferencian notablemente del resto de España. El acceso histórico a determinados mercados y productos afectan a nuestras pautas de consumo y hábitos.

En segundo lugar, ¿de qué vivimos?: es este el aspecto que hoy me interesa comentar especialmente. Nuestro sistema económico no es inmutable y ha tenido cambios radicales que se reflejan en el paisaje insular. Nuestra memoria visual nos ha dejado determinadas imágenes que asimilamos como si fueran permanentes.

Pero no siempre ha sido así. Hemos pasado de un paisaje africano, con prácticas de pastoreo y alimentos típicos del Norte de África, con una ocupación del territorio que respondía a este tipo de economía y necesidades hidráulicas a una radical transformación por la llegada de los europeos (caña de azúcar, viñedos, cereales), que cambia no sólo el paisaje sino la propiedad y el aprovechamiento del suelo y el agua y que tiene un profundo impacto en la localización de la población y especialmente en la construcción de un marco institucional, fiscal y administrativo que diera respuesta al nuevo sistema económico.

Es el periodo más corto de nuestra historia, porque el inmediato descubrimiento de América supuso el impacto más decisivo en nuestro paisaje. Hoy no podríamos imaginar como sería nuestra vida y paisaje sin las papas, millo, tabaco, pimientos, calabaza, tomates, aguacate, mangos, calabacines, y hasta las judías, que llegaron del nuevo mundo.

Nuestras prácticas agrícolas que configuran el paisaje y el lenguaje y prácticas culturales sólo se explican por los nuevos productos atlánticos. Por ello, calificar a nuestras islas de Atlánticas no es un recurso poético, es una descripción acertada.

Siempre he tenido curiosidad por analizar el impacto americano en nuestro territorio. De qué forma los nuevos productos, lo que comemos, y de lo que vivimos, nos ha transformado la vida.

Así podemos llegar hasta finales del siglo XIX en que el impacto de un nuevo invento, los puertos, volvieron a cambiar nuestro paisaje. Es el cuarto terremoto que nos afectó: Los bereberes, los españoles, América, y ahora la integración en el comercio internacional con el empuje de las potencias europeas.

Es cierto que es una interpretación simplista, por ejemplo actividades como las salinas, con importante presencia paisajista en todas las islas responde al nivel tecnológico. Es el conservante natural que se conocía desde hacia siglos. El frío las desplaza y las deja sin uso. Así como los molinos de agua y otras construcciones que se mantienen durante siglos. El almendrero es otro de los productos que merecen un estudio aparte.

El cultivo intensivo del plátano, el tomate y otros productos de exportación ha supuesto el mayor impacto que habíamos experimentado en nuestro paisaje. Nos hemos acostumbrado a esos impresionantes bancales en todas las islas y hemos vivido la mayor inversión en infraestructura hidráulica de nuestra historia, una capitalización increíble que sólo se explica por la existencia de los puertos y la revolución del transporte.

Por tanto, nuestro paisaje nos enseña con sus huellas de lo que vivimos. Basta hojear detenidamente la obra de Rincones que nos descubre lentamente nuestra historia. Depende de la mirada personal

¿Y ahora?, es fácil responder: el turismo. Pero esa es otra historia.

Y  por último, el por qué. El paisaje, al igual que nos cuenta nuestra historia económica, nos cuenta quiénes han llegado a nuestros campos. La influencia española, portuguesa, anglosajona y americana, está en nuestro paisaje. Nuestro mestizaje cultural se puede leer en el paisaje

Este elemento patrimonial, tan unido al paisaje eminentemente agrícola de las islas, representa uno de los bienes esenciales para conservar lo local, nuestra cultura, tradiciones y memoria frente al vacío y a la clonación y homogeneización del mundo globalizado, nos recuerda Daniel en la presentación.

La conclusión final es analizar cómo hemos ido dando respuestas sensatas a nuestras demandas de mejor calidad de vida, sin agredir a nuestro territorio y nuestra naturaleza. Para ello, tenemos el ejemplo de las experiencias históricas de respuestas locales. Por eso es importante el estudio de nuestra economía regional al que aludía al principio. Podemos ser un ejemplo vivo de cómo responder ante el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y los retos de un mundo con recursos limitados. Cada pueblo tiene que encontrar su equilibrio. Aprendiendo de los aciertos y evitando reiterar los errores. No es incompatible: nuestra historia nos confirma que es posible encontrar respuestas adecuadas a las nuevas demandas. El camino de Rincones es un buen inicio.

Quiero terminar con una sencilla reflexión. Con reiteración escuchamos a muchos responsables que lo primero “son las personas” y para rematarlo te preguntan, pensando que te ponen en un aprieto: ¿usted prefiere a las plantas y los animales o a las personas?

¿Pero es que alguien todavía cree que uno puede sobrevivir sin el otro? Parece que sí, a la vista de la nueva Ley del suelo. Se plantea una disyuntiva falsa.

Hace años leía un simpático ejemplo: deberíamos pensar que todos somos peces en una pecera. Y así y todo, nos empeñamos en envenenar el agua que nos mantiene vivos. Y siempre habrá alguien que pregunte: usted qué prefiere ¿el agua o los peces?

No sé si somos ignorantes, locos o simplemente estúpidos.

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¿Quieres colaborar y apoyar la edición del próximo número de Rincones?

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“La verdadera generosidad con el porvenir consiste en darlo todo en el presente”
Albert Camus

 

Queridos/as amigos y amigas de Rincones del Atlántico.

 

Terminada la trilogía dedicada a la arquitectura tradicional en el medio rural de Canarias con la publicación del nº 9 de Rincones del Atlántico (Tomo III de Arquitectura y Paisaje), hemos empezado a trabajar en el siguiente número de Rincones.

 

Volveremos al formato tradicional de la revista, con algunas de las secciones habituales, pero incluyendo, además, una amplia una serie de ideas y propuestas para un futuro mejor con varios artículos relacionados.

 

Para este número no haremos una campaña de micromecenazgo (crowdfunding) como hicimos con los números anteriores, los tomos II y III de Arquitectura y Paisaje, para poder dedicar todo el tiempo y la energía a la realización del mismo.

 

Si quieren colaborar y apoyar su edición ya pueden suscribirse y reservar uno o varios ejemplares. También, si lo desean, pueden contribuir con alguna cantidad extra que ayudará a abaratar el precio de venta al público, que será como siempre el más bajo posible, para que así pueda llegar al mayor número de personas. Son muy pocos los recursos de que disponemos, lo que nos exige dedicar mucho tiempo y trabajo en los meses siguientes a la salida de un nuevo número para conseguir la financiación necesaria para cubrir los gastos, principalmente los de impresión, retrasando la salida del siguiente número (aún seguimos con la promoción y venta del último número).

 

Estimamos que tendrá un precio aproximado de entre 15 y 20 euros. Para los suscriptores pondremos el precio mínimo de 15 euros y quien lo desee puede contribuir además con la cantidad de apoyo que crea oportuna. Habrá una serie de postales como obsequio a quienes colaboren con alguna cantidad de apoyo. Nuestra intención es que pueda ver la luz en el otoño de 2017. En este enlace pueden acceder al formulario y a la pasarela de pago.

 

También, si lo desean, ya pueden adquirir la versión digital (pdfs) de todos los números (como saben los 5 primeros ya están agotados), así como la edición impresa de los números 6/7, 8 y 9. En este enlace disponen de toda la información.

 

Muchas gracias por colaborar y participar en el próximo número y hacer posible que Rincones del Atlántico pueda seguir adelante con su propósito de transmitir, de una manera divulgativa, amena, didáctica, con rigor y calidad, el valor y la belleza del paisaje y el patrimonio de estas islas y la enorme importancia que tiene su conocimiento y conservación. “Conocer para amar y amar para cuidar, proteger y conservar”.

 

“De hecho, todo ha recomenzado, pero sin que nos hayamos dado cuenta. Estamos en los comienzos, modestos, invisibles, marginales, dispersos. Pues ya existe, en todos los continentes, una efervescencia creativa, una multitud de iniciativas locales en el sentido de la regeneración económica, social, política, cognitiva, educativa, étnica, o de la reforma de vida.”

Edgar Morin

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Llamamiento Por un territorio sostenible “Canarias no es un solar”

Territorio sostenible

“ …regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación…”

Constitución Española Art.47

 

El Archipiélago canario, un territorio volcánico que ocupa apenas 600.000 has y cuenta con  cuatro Parques Nacionales, siete Reservas de la Biosfera, más del 42% de su territorio protegido, un patrimonio  histórico-arqueológico único, una  cultura territorial de más de 2000 años de antigüedad, casi 20.000 especies vegetales y animales, el 30% de las cuales son exclusivas de las Islas, y un paisaje singular, reclamo de su principal actividad económica, se enfrenta a la especulación y destrucción de su patrimonio.

 

Durante más de veinte años, desde que asumió las plenas competencias para la ordenación y gestión del territorio, Canarias desarrolló una legislación territorial que buscaba implantar un modelo territorial más cohesionado, próspero y sostenible, para una sociedad y una economía más justas y solidarias.  Este proceso culminó con las Directrices de Ordenación, aprobadas por unanimidad por el Parlamento de Canarias.

Sin embargo, tras el estallido de la crisis económico-financiera, el Gobierno de Canarias comenzó a reformular esta legislación a través de leyes parciales, como las de Medidas Urgentes y Armonización, que trataban de desregular lo que anteriormente se protegía. En el momento actual, y con el Anteproyecto de Ley del Suelo de Canarias, intenta un cambio radical de dirección para convertir nuestro territorio en mercancía y nuestro futuro en efímeros negocios especulativos.

 

Un territorio sostenible

Por eso reclamamos hoy, con más firmeza que nunca, un territorio sostenible para Canarias, basado en sus recursos naturales y culturales como fuente de riqueza endógena. Por eso denunciamos y rechazamos la apuesta neoliberal por reproducir la burbuja inmobiliaria que provocó la crisis y que tanto paro, miseria e injusticia ha generado en la sociedad canaria.

Reclamamos el derecho analizar seriamente los problemas que presenta la gestión del territorio canario tras el crecimiento urbanístico y edificatorio acelerado sufrido entre el final del siglo XX y el comienzo del XXI. El análisis y la búsqueda  de soluciones tienen que hacerse de una forma democrática y pausada, aunque sin dilación, con tiempo para fomentar y conseguir la más amplia participación de todos los sectores de la sociedad. Por eso estamos constituyendo esta plataforma, como una herramienta colectiva para facilitar la convergencia y la acción de quienes somos conscientes de que el territorio es nuestro mayor recurso, que pertenece a las generaciones canarias futuras, y que desde esta perspectiva hay que usarlo y conservarlo.

Nos negamos a renunciar a un proyecto de país cohesionado, unido y solidario. Necesitamos que la legislación, la política territorial y la ordenación insular y autonómica contribuyan  a la reducción de la creciente desigualdad entre islas, municipios y  ciudadanía. Queremos seguir avanzando en el proceso de cambio hacia un desarrollo más sostenible y en la lucha contra el cambio climático. Creemos en un territorio de mayor calidad, más atractivo, mejor conservado, más productivo y menos vulnerable ante las amenazas del calentamiento global.

Sabemos que, para lograrlo, tenemos que impulsar en cada isla sistemas urbanos más equilibrados, que acerquen los servicios a los ciudadanos, faciliten una mayor de calidad de vida y eviten el exceso de movilidad terrestre que caracteriza a nuestro modelo territorial actual. Tenemos que ahorrar suelo, consumiendo menos y reutilizando más y mejor el que ya hemos urbanizado, pero también conservar el patrimonio natural, paisajístico y cultural de nuestras ciudades y campos. Necesitamos ciudades más compactas pero menos congestionadas, más habitables, con mejores servicios y transportes, con mejores y más cercanas zonas verdes, con espacios de mayor calidad, con más posibilidades de desarrollo cívico.

Tenemos que compartir la calidad de vida con los habitantes del medio rural, reforzando los servicios de los núcleos urbanos de tamaño pequeño y mediano, evitando la dispersión y el deterioro tanto del paisaje como del suelo agrario. Reivindicamos un suelo rústico centrado en sus potencialidades y su patrimonio, un suelo agrícola protegido como bien colectivo y fuente básica de nuestra soberanía alimentaria, capaz de generar riqueza y empleo y reducir nuestra actual y casi absoluta dependencia del exterior.

Tenemos la convicción de que una adecuada legislación y política territorial puede contribuir decisivamente a la creación duradera de empleo de calidad, a un desarrollo económico más sostenido, a una sociedad cada vez más justa, a un territorio cada vez más útil, más hermoso y mejor conservado.  Y no es ese el modelo de territorio, sociedad y economía que pretende el Anteproyecto de Ley del Suelo de Canarias.

 

Un Anteproyecto de Ley  insostenible

Por el contrario, el Anteproyecto diseña un modelo desintegrado, en el que la parte prevalece sobre el conjunto, en el que los planes municipales configuran la realidad de la isla frente a un planeamiento insular debilitado, y en el que la realidad de las islas configura la del archipiélago, ante la voladura de las competencias, los organismos y el planeamiento ambiental y territorial autonómicos. El resultado será el aumento de la competencia y las desigualdades intermunicipales e interinsulares, al tiempo que la destrucción del sistema de planeamiento, al hacer que lo sectorial prevalezca sobre lo general y las actuaciones excepcionales, aisladas, rápidas e inconexas prevalezcan sobre el planeamiento municipal, insular y autonómico. Un marco normativo abierto, rico en atajos y liderado por administraciones más débiles y vulnerables, que aumentará la inseguridad jurídica y la arbitrariedad.

Los procedimientos e instrumentos excepcionales, de poderes casi ilimitados y capaces de colocar rápidamente cualquier uso, de cualquier dimensión, en casi cualquier lugar del archipiélago constituyen, con las competencias, el otro gran vehículo de desigualdad y desorden territorial. Un urbanismo en el que prime el proyecto frente a la planificación dejará de lado a aquellos municipios y a aquellas personas en las que no se considere rentable invertir.

El Anteproyecto fomenta el consumo y dispersión ineficientes del suelo urbanizable, para el que fija falsos límites, pese al exceso de oferta  existente. Asimismo, deriva a los planes municipales la decisión discrecional de las urbanizaciones aisladas y declara inextinguible al suelo urbanizable turístico, al exceptuarlo de los plazos y obligaciones impuestas al suelo residencial e industrial. Levanta también, con la derogación de las Directrices, la prohibición de urbanización del litoral aún no utilizado.

Consecuencias aún más negativas puede tener la implantación en el suelo rústico, mediante simple licencia municipal, de usos impropios como los recreativos, deportivos o docentes o, mediante una declaración insular de interés social, de viviendas, turismo o equipamientos privados de cualquier tipo. A ello se unen la capacidad de implantar cualquier uso que pueda generar rentas complementarias a las agrarias, y las actuaciones de todo tipo y dimensión que los instrumentos y procedimientos excepcionales pueden llevar al suelo rústico. Además, debilita los núcleos urbanos en el medio rural, al permitir el crecimiento de los asentamientos rurales y agrícolas, y su expansión periférica mediante una  corona de 200 metros de anchura. Las tensiones especulativas que unas y otras medidas pueden provocar en el medio rural canario elevarán todavía más los precios del suelo, poniéndolo fuera del alcance de la actividad agraria y propiciando, en determinados ámbitos, su simple expulsión.

Esta pérdida de valores económicos, sociales y culturales del territorio define también la baja calidad del modelo propugnado por el Anteproyecto. En primer lugar, la baja calidad democrática, al convertir la participación ciudadana, que es un derecho en la vigente legislación canaria, en una simple posibilidad, y suprimir el deber de las administraciones públicas de fomentar dicha participación. De ese  desinterés ha sido buena muestra la mezquina actitud adoptada por el Gobierno de Canarias respecto de la información pública de un  Anteproyecto tan importante y complejo como éste, reducida a quince días ampliados en otros quince.

En segundo lugar, baja calidad ambiental, al permitir la autoevaluación, por los Ayuntamientos, del impacto ambiental de los planes, además de exonerar y rebajar el alcance de las evaluaciones, y al dedicar al paisaje apenas dos determinaciones formales -un mandato de análisis y un decorativo observatorio-, eliminando las medidas concretas contenidas en las Directrices de Ordenación General y, entre ellas, las de fomento de la reforestación, con fines paisajísticos y de lucha contra la erosión.

Y, por último, baja calidad urbana, al reducir la dimensión de los espacios libres de obligada reserva por el planeamiento municipal, al que permite contabilizar como tales las playas urbanas, las áreas recreativas de los espacios protegidos  y las dotaciones locales de zonas verdes, que la actual normativa añade a dicha reserva. A cambio, el Anteproyecto propicia la congestión de las zonas más densas de las ciudades, al considerar que será válida la densidad realmente existente, en caso de superar a la máxima que fija la Ley, y admitiendo incrementarla aún más con la edificación de los suelos vacantes.  Rechazamos una ley de suelo que, al mantener e incrementar densidades brutales sin dotaciones adecuadas de servicios públicos, golpea con especial dureza a los barrios más populares. Por el contrario, exigimos un marco jurídico que potencie unas ciudades más habitables y sostenibles.

 

Por Canarias, territorio sostenible

Porque nos negamos a reactivar el viejo y fallido modelo del bloque y el cemento, porque queremos un futuro mejor para el territorio, la sociedad y la economía del archipiélago y porque queremos participar en el diseño y la construcción de ese futuro, hacemos un llamamiento a la sociedad canaria para que se sume a la petición de retirada del Anteproyecto de Ley del Suelo y la apertura de un proceso amplio de auténtica participación ciudadana que defina el marco legal adecuado para conseguir un modelo territorial más duradero, compartido y sostenible.

 

Exigimos garantías ambientales en el planeamiento urbanístico

Exigimos protección efectiva del suelo agrícola y rústico

Exigimos una ordenación del territorio que luche contra el cambio climático

Exigimos reequilibrar el territorio atendiendo a los colectivos más desfavorecidos por la crisis

Exigimos una ordenación del territorio de Canarias al servicio del empleo sostenible y de calidad

¡No a la ley del suelo!  ¡SI A UNA LEY DEL TERRITORIO SOSTENIBLE!

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Publicado el número 9 de la revista “Ingeniería del Mantenimiento” con ocasión del Primer Congreso Internacional de Ingeniería del Mantenimiento en Canarias

TBN Ingeniería del Matenimiento Industrial ha publicado un nuevo número de la revista “Ingeniería del Mantenimiento”, el noveno.

TBN 9 pag.1

“Ingeniería del Mantenimiento” la edita nuestro buen amigo y mecenas de Rincones, Luis García, que ha colabora con Rincones del Atlántico en las distintas campañas de Crowdfunding y con la compra de ejemplares. En esta ocasión también a elegido los tomos II y III de Arquitectura y Paisaje como regalo para los ponentes e invitados al Congreso Internacional de Ingeniería del Mantenimiento en Canarias que se celebrará durante los días 14 y 15 de junio de este año en el Palacio de Congresos, Gran Canaria (INFECAR) organizado por TBN.

“Ingeniería del Mantenimiento”  es una revista de periodicidad semestral y gratuita financiada integramente por TBN cuyo propósito es: permitir el acercamiento de las estrategias y procesos de innovación y servir de vía para la transferencia de conocimientos sobre tecnología a la sociedad, para potenciar el trabajo conjunto y de cooperación de los diferentes agentes implicados (empresas, universidades, centros tecnológicos….).

Contiene además interesantes artículos sobre industrias históricas y arquitectura industrial. Recomendamos en este número el artículo escrito por Francisco Suárez Moreno, cronista oficial de La Aldea de San Nicolás, titulado “Las minas de agua de Gran Canaria en la ingeniería minera histórica mundial”. Ver pdf. (Página 36)

TBN-Ingeniería de Mantenimiento Industrial y Servicios Integrales de Lubricación, S.L. organiza en el Palacio de Congresos Gran Canaria (INFECAR) el I CONGRESO INTERNACIONAL DE INGENIERÍA DEL MANTENIMIENTO EN CANARIAS, que será el punto de encuentro para las industrias, empresas, instituciones públicas y privadas, asociaciones de carácter nacional, regional e insular relacionadas con el mantenimiento, alumnos de ingeniería y de las escuelas de formación profesional, así como toda persona vinculada o interesada en el MANTENIMIENTO. La inscripción es gratuita. Más información en: http://congresomantenimientocanarias.com

 

Congreso

 

Programa del Congreso   Ponentes

La revista ha publicado en este número una amplia reseña sobre el último número de Rincones del Atlántico, el tomo III de “Arquitectura y Paisaje. La arquitectura tradicional en el medio rural de Canarias”, correspondiente al número 9 de Rincones, dedicado a la arquitectura tradicional de Gran Canaria y de las islas orientales del archipiélago.

Agradecemos a su director Luis García Martín, amigo y colaborador de Rincones del Atlántico, su generosidad y cariño hacia nuestra publicación,  apoyándola y ayudando a su difusión.

Reseña de Arquitectura y Paisaje, tomo III

Reseña de Arquitectura y Paisaje, tomo III

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Mesa redonda y presentación de Rincones del Atlántico

“Arquitectura y Paisaje. La arquitectura tradicional en el medio rural de Canarias”
“Ideas y propuesta para un futuro mejor”

Lugar: Club La Provincia. C/ León y Castillo, 39, bajo. 35003, Las Palmas de Gran Canaria
Fecha: 31 de marzo a las 20:00 horas

La verdadera generosidad con el porvenir consiste en darlo todo en el presente
Albert Camus

La revista Rincones del Atlántico organiza en el Club La Provincia la primera de una serie de mesas redondas que se celebrarán en todas las islas. Estas mesas redondas tienen el doble propósito de presentar la publicación del tercer y último número de su trilogía “Arquitectura y Paisaje” (dedicada a la arquitectura tradicional canaria) y dar a conocer el proyecto del próximo número de la revista, que estará dedicado fundamentalmente a “Ideas y propuestas para un futuro mejor”.
Con esta convocatoria se invita a la ciudadanía a participar y colaborar en la preparación de este próximo número, cuyo objetivo será contribuir a la difusión, valorización y cuidado del territorio: la tierra, el paisaje y el patrimonio natural y cultural de las islas, con artículos relacionados y presentando ideas y propuestas para mejorar el presente y el futuro de nuestros descendientes, trabajando por una vida buena y por el bien común.
En las mesas redondas participarán, al comienzo, distintos especialistas con una corta intervención (arquitectos, urbanistas, historiadores, biólogos, etnógrafos, etnólogos, agrónomos, agricultores…) y luego se abrirá una charla con los asistentes para opinar y debatir, pues el objetivo es que entre todos y todas podamos enriquecer y mejorar este número de Rincones aportando nuevas ideas y propuestas.
Rincones del Atlántico nació con el propósito de transmitir, de una manera divulgativa, amena, didáctica, con rigor y calidad, el valor y la belleza del paisaje de estas islas y la enorme importancia que tiene su conservación. Como una herramienta estratégica que contribuya a difundir el conocimiento, la valorización y la protección del paisaje, del patrimonio natural y cultural, desde una perspectiva pedagógica, humanista, ecológica, ética y constructiva, ofreciendo ideas y alternativas para un desarrollo realmente sostenible, armónico, racional, ecoeficiente y perdurable. “Conocer para amar y amar para cuidar, proteger y conservar”.

En el número 4 de Rincones del Atlántico se publicó un artículo-propuesta titulado “La arquitectura tradicional en el medio rural”, un trabajo colectivo en el que participó un grupo de expertos y en el que se recogió un amplio número de ideas y propuestas para la conservación del patrimonio arquitectónico y la dinamización del medio rural. Éste fue el germen de los tres números monográficos sobre la arquitectura vernácula: “Arquitectura y Paisaje”. Con ellos se trata de propiciar una visión más amplia y profunda del patrimonio como lugar de la memoria, herencia e identidad cultural de un pueblo. El primer paso para poder valorar, proteger y conservar nuestra arquitectura tradicional es conocerla, comprender que es un elemento esencial que embellece y complementa el paisaje de las islas, que lo revaloriza. Como tradicional, esta arquitectura nos enseña el conocimiento y los valores de nuestro pasado que se fueron transmitiendo, durante siglos, generación tras generación; es una parte fundamental de nuestras raíces culturales. Este elemento patrimonial, tan unido al paisaje eminentemente agrícola de las islas, representa uno de los bienes esenciales para conservar lo local, nuestra cultura, tradiciones y memoria frente al vacío y a la clonación y homogeneización del mundo globalizado.
El trabajo de estudio y análisis de la vivienda en el medio rural de Canarias no ha pretendido indagar sólo en una realidad de un tiempo pasado, ya perdido, una estampa nostálgica de un periodo de las islas o un mero recopilatorio de imágenes y datos tomados de las diversas fuentes históricas. Lo que se pretende es motivar al lector, buscar su sensibilidad hacia su entorno, plantearle un relato de los hechos crítico y activo, impulsarle a entender lo que aún puede ser posible, invitarlo a mirar hacia el interior de nuestra cultura e intentar reconocerse en ella; se trata de lograr ciudadanos activos hacia su pasado, presente y futuro, y, en fin, de recordar que cada persona sigue siendo un factor determinante para que existan sociedades más implicadas.

Como decía Faustino García Márquez en la reciente presentación del tomo III de “Arquitectura y Paisaje” en El Museo Canario, debemos lograr entre todos que esta obra pueda ser conocida, compartida y disfrutada por el mayor número posible de canarios, para que nadie pierda la oportunidad de conocer el qué, el cómo y el por qué de ese precioso patrimonio edificado rural que no podemos permitir que se desvanezca en nuestra memoria ni deje de ocupar el relevante lugar que le corresponde en nuestra cultura.
Y por eso, en esta época que nos ha tocado vivir y en la que urgen cambios, en la que la sociedad está despertando y madurando y somos cada vez más conscientes de la necesidad de los mismos, por lo que nos parece una buena ocasión la salida del próximo número de Rincones del Atlántico para publicar en él una amplia serie de ideas y propuestas que consideramos importantes para caminar juntos hacia un futuro mejor, que propicie una regeneración social, ética, solidaria, ecoeficiente, respetuosa, creativa… basada en la cooperación y en la valorización, el cuidado y la protección de los recursos del territorio.
Nuestra voluntad ha sido, desde el primer número, la de ofrecer ideas y plantar semillas para contribuir a la preservación de nuestro paisaje y patrimonio (y colaborar desde este rincón del Atlántico a la buena salud de nuestro planeta), para caminar juntos hacia una sociedad más justa y en equilibrio con la naturaleza que proporcione una vida digna y buena a quienes ahora vivimos aquí y a las generaciones futuras. “Pensar en el futuro, actuar en el presente, pero sin olvidar el pasado”.
Ideas y propuestas que abarcan temáticas relacionadas con el paisaje y el patrimonio que estamos desarrollando ampliamente con la colaboración de diferentes actores implicados, e invitamos a la ciudadanía a participar en su elaboración, asistiendo a esta mesa redonda para que nos ayuden a mejorarlas, ampliarlas, enriquecerlas, para que sean lo más precisas y certeras posible.
Todas ellas son realizables, sólo hacen falta ganas, ilusión, trabajo, fuerza de voluntad y cambiar las inercias para que el verdadero objetivo sea el bien común.

• La apuesta prioritaria e ineludible por el sector primario, su reconstrucción en el camino de la agroecología y la soberanía y la seguridad alimentaria, “cuidar la T-tierra”.
• La protección y correcta gestión del patrimonio natural y de la biodiversidad de las islas como bien común y recurso esencial. Mantener la buena salud de los ecosistemas respetando los límites. Frenar la destrucción del territorio y trabajar en la revitalización del medio rural y la reconstrucción y rehabilitación de los paisajes degradados.          •  Protección de los derechos de los animales y desarrollo y aplicación de las leyes sobre protección y bienestar animal
• Conocer, valorar y proteger el patrimonio cultural, herencia única y singular que debemos cuidar con mimo para que lo conozcan y disfruten las siguientes generaciones.
• Avanzar hacia la soberanía energética y luchar contra el cambio climático a través de un nuevo modelo energético basado en las energías naturales, limpias y renovables, que son abundantes en las islas.
• Crear un transporte público y eficiente, al servicio de los ciudadanos y accionado por energías renovables.
• Reducir, reutilizar y reciclar. Gestión sostenible de los residuos: recogida sostenible y selectiva, compostaje y reciclaje.
• Trabajar por un turismo realmente sostenible, responsable y de calidad, un turismo ambiental comprometido con las personas y el entorno, que genere mayores beneficios económicos y bienestar para la población local;  mejore las condiciones de trabajo; contribuya positivamente al disfrute, el conocimiento y la conservación del patrimonio natural y cultural y al mantenimiento de la diversidad

Apostar por la calidad del paisaje es apostar por la calidad de vida de la población que habita esos territorios.

Sigue siendo posible lo improbable
Edgar Morin

De hecho, todo ha recomenzado, pero sin que nos hayamos dado cuenta. Estamos en los comienzos, modestos, invisibles, marginales, dispersos. Pues ya existe, en todos los continentes, una efervescencia creativa, una multitud de iniciativas locales en el sentido de la regeneración económica, social, política, cognitiva, educativa, étnica, o de la reforma de vida”.
Edgar Morin

La manera más efectiva de destruir el sentido de identidad de los pueblos es borrar el pasado, desmantelar y fragmentar sistemáticamente las historias que hasta el momento se han narrado entre sí acerca de sus propias vidas”.
John Berger

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Bibliografía de arquitectura tradicional Canaria

Los volúmenes de Rincones del Atlántico dedicados a la arquitectura rural de Canarias han permitido constatar la enorme cantidad de publicaciones que este tema ha generado en la bibliografía especializada. El valor que a esta arquitectura han otorgado los investigadores ha ido creciendo paulatinamente, en un proceso que, paradójicamente, se ha acelerado a lo largo del último medio siglo, que es cuando este mismo patrimonio más ha sufrido su destrucción en aras de una modernización de doble filo. Este ilógico proceso de destrucción y valorización simultáneas hace que los autores que se acercan a estudiar el patrimonio arquitectónico rural tengan que acudir a menudo a lo que escribieron sus predecesores, pues el documento primario, que son las propias construcciones, ha dejado de existir en la triste mayoría de los casos.

La recopilación de la bibliografía especializada se hacía ya, por tanto, urgente, como han puesto de manifiesto los autores de los diferentes capítulos que componen estas monografías de Rincones. Por eso hemos querido complementar estos volúmenes con una nutrida bibliografía, accesible en línea, con la intención de que sirva como herramienta para todos aquellos que quieran profundizar en el conocimiento de esta materia o de alguno de sus aspectos. Pueden consultarla en este enlece en nuestra web: http://www.rinconesdelatlantico.es/bibliografia-arquitectura.php

Indice de autores: http://www.rinconesdelatlantico.es/bibliografia-arquitectura.php#autores

Al igual que ha ocurrido con muchas y muy variadas disciplinas, el trabajo bibliográfico ha cambiado enormemente en los últimos años, y lo ha hecho, por fortuna, en beneficio de sus tres pilares fundamentales: los bibliógrafos, los investigadores y los editores. Para alegría de los bibliógrafos, las nuevas tecnologías (a las que ya pronto habremos de dejar de llamar nuevas) permiten hoy acceder a publicaciones que no tienen por qué hallarse físicamente en las bibliotecas más cercanas, y además facilitan la organización de los datos para manejarlos con mayor precisión. Para solaz de los investigadores, los nuevos tiempos permiten también este acceso libre a la información bibliográfica, ahorrándoles el engorroso proceso de escudriñar interminables ristras de referencias o acceder a ellas a través de índices que siempre resultan insuficientes. Y para alivio de los editores, el espacio natural de las recopilaciones bibliográficas ha dejado de ser el papel impreso, pues el formato digital accesible en línea permite sacar mayor partido a los repertorios con una inversión editorial significativamente menor. Son estas circunstancias las que justifican que la bibliografía no se edite impresa en el libro en papel, en las que ocuparía un espacio desmesuradamente extenso, con una información árida y en un formato poco manejable en comparación con el provecho que ofrece la alternativa digital en línea.

Esta forma de editar trabajos de bibliografía redunda, como venimos diciendo, en beneficio de los investigadores –por razones prácticas evidentes– y en el bolsillo y la tranquilidad de los editores. Sin embargo, los bibliógrafos han de seguir desarrollando su trabajo con el mismo tesón y con la constante sensación (siempre fundada) de que hay muchos datos que quedan fuera de su control, pues la incompleción es una característica intrínseca de la bibliografía. En este caso todos los datos ausentes o inexactos son achacables a quien suscribe estas líneas, mientras que, por el contrario, una parte importante del conjunto útil de este repertorio se debe a los numerosos colaboradores que han participado en su confección, destacando de forma especial las aportaciones de María Lourdes Martín Hernández, María José Morales, Ana del Carmen Pérez Sánchez, Manuel Poggio Capote, Pedro C. Quintana Andrés, Ignacio Javier Gil Crespo, Sixto Sánchez Perera, Faustino García Márquez, Arnoldo Santos Guerra y Daniel Fernández Galván. Mil gracias a todos ellos.

Luis Regueira Benítez

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MEMORIA, ARQUITECTURA Y RINCONES por Faustino García Márquez

Texto de la intervención de Faustino García Márquez en la presentación del nº 9 de Rincones del Atlántico, el tercer y último tomo de la trilogía: “Arquitectura y Paisaje”. La arquitectura tradicional en el medio rural de Canarias”. El pasado lunes 28 de diciembre de 2015 en El Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria.

MEMORIA, ARQUITECTURA Y RINCONES

(Rincones del Atlántico nº 9)

Por: Faustino García Márquez

 

 

Memoria

Decían los antiguos que la memoria es una maldición de los dioses. Desde mi satisfecha desmemoria siempre he contemplado con sentido duelo las desgracias del memorioso, que ve su momento de felicidad apagado por el recuerdo detallado de una bandada de momentos mucho más felices, o el minuto de infelicidad multiplicado por la presencia de toda una legión de tristezas cuidadosamente archivadas; que sufre cada decisión aplazada por la consideración de los cien mil antecedentes, precedentes y consecuentes expuestos por un cerebro implacable y cada pensamiento abrumado por miles de rememoraciones vacuas, inútiles, que revolotean incansables oscureciendo la realidad presente. Todo ello sin contar con que la acumulación de rencores jamás olvidados es notablemente peligrosa para la propia salud del odiante y aún más para la de los odiados, que pueden verse seriamente perjudicados cuando la edad disipe un tanto las barreras morales y el memorioso comience acaso a identificarse con un enviado de la Tesorería General de la Seguridad Social dispuesto a reequilibrar por la brava la caja de las pensiones.

Pero lo que para las personas es una evidente y divina maldición, para los pueblos es una necesidad. La memoria, desde la oralidad a internet, es la base de la cultura. Gracias a la memoria transmitimos el lenguaje, el conocimiento, las experiencias, tradiciones y conductas, el patrimonio inmaterial de la familia, tribu, pueblo o nación, todo aquello que nos identifica como seres humanos y como miembros de un grupo humano.  Reconocer una música, recordar un verso, repasar una película, paladear un sabor, volver a un lugar son ejercicios culturales casi cotidianos, porque la cultura no es otra cosa que nuestro medio ambiente, nuestro propio entorno humano.

Un entorno que no es solo transmisión o transgresión, sino aprendizaje y esfuerzo. Necesitamos educarnos, acumular conocimientos y sentimientos para apreciar y disfrutar en toda su plenitud de la belleza que contiene un libro, un cuadro, una película, un sendero, un paisaje. Porque también a la naturaleza la percibimos humanizada a través de nuestros culturizados sentidos y la conocemos filtrada por nuestra aprendida ciencia. Por eso el Convenio Europeo de Florencia define al paisaje como “cualquier parte del territorio, tal y como es percibida por las poblaciones”. Estamos rodeados de cultura, somos cultura.

Y porque somos cultura, tenemos el deber de exigir que se nos facilite y garantice el acceso a ella a todos los ciudadanos, de todas las clases sociales, géneros y edades. Es el derecho a ser mejores, a ser más felices, a apreciar mejor lo que nos rodea, lo que fuimos, lo que somos, lo que podemos llegar a ser. Es el derecho a utilizar un medio personal y colectivo de superación y satisfacción, pero también de desarrollo y empleo, de riqueza material e inmaterial. Y, por ello, la defensa de ese derecho, de ese instrumento económico y de ese patrimonio colectivo que es la cultura constituye una obligación de los poderes públicos.

Arquitectura

Ah, pero estamos en la ultraperiferia, señoras y caballeros, según dice la Europa Mercante y confirman los mapas. Y, en coherencia, tenemos derechos bastante ultraperiféricos y poderes públicos absolutamente ultraperiféricos, que nos garantizan, si acaso, una cultura manipulada y populista, que no popular. Y digo si acaso, porque más que las fiestas, casi siempre religiosas, y las romerías, raramente auténticas, lo único que tenemos realmente garantizado en nuestro ultraperiférico mundo cultural es la melopea, ese canturreo monótono de palabras repetidas, como identidad y sostenibilidad, carentes de acciones que las materialicen o acompañadas de acciones que las contradicen, y con el que los gobernantes mediocres pretenden provocar en los ciudadanos una paralizante borrachera, tal como lo describiera en una reciente entrevista el ex-presidente de Uruguay, José Mujica.

En este nuestro ultraperiférico mundo, una de las manifestaciones culturales más amenazadas por la inacción o la contradicción política es el patrimonio edificado en el medio rural, un legado que ha sufrido un brutal cambio tecnológico, social y cultural que empezó con la escasez y sustitución  de los materiales con los que se construyó: la madera, la piedra y el barro fueron reemplazadas por la cal, el cemento y los bloques, de canto primero y de hormigón después. Siguió con el cambio social y económico desencadenado a mitad del pasado siglo, cuando los servicios y la construcción sustituyeron al sector primario como motores de la economía y se produjo una migración masiva hacia las ciudades y las actividades costeras. Y culminó con el cambio cultural que, en los mismos años, apreció desmesuradamente lo nuevo, por el mero hecho de serlo, y despreció lo viejo como representación de un modo de vida felizmente superado.

La desaparición de la sociedad y la cultura que le habían dado su razón de ser, fue dejando a esa arquitectura sin sustento social ni papel funcional. La hermosa, sencilla y frágil arquitectura tradicional rural se fue secando, quedó condenada al abandono, la ruina y, finalmente, la sustitución cuando el territorio agrícola fue recolonizado como espacio de residencia y ocio de una sociedad urbana en vertiginoso crecimiento demográfico. Quedaban tres vías para, si no perpetuar esa expresión cultural, al menos protegerla: la conservación, la continuación y la memoria.

La conservación física de muestras representativas del patrimonio edificado ha resultado insuficiente. Frente a la magnitud y extensión del patrimonio afectado y la complejidad y alto coste de la rehabilitación, las iniciativas privadas poco han podido hacer y las acciones públicas, con notables, loables pero insuficientes excepciones, han sido escasas, desarticuladas y pobremente dotadas. Casi todo se ha ido en dar una apariencia de protección mediante prohibiciones, regulaciones y legislaciones ineficaces e incumplidas, cuando no contradictorias, una vez  más, con el objetivo de conservación presuntamente perseguido. Como resultado, las víctimas se cuentan por miles y nuestra memoria no da abasto para reponer en el paisaje las huellas desaparecidas y borrar, en ocasiones, sus ominosos sustitutos.

La continuación por la vía de una nueva arquitectura rural tampoco se ha revelado posible. Fracasó primero el neocanario, urbano, burgués y pretencioso hasta el falseamiento de su propio y supuesto origen tradicional. A la vista de los incipientes modelos que se desarrollaban en Fuerteventura a mediados de los 70 del pasado siglo, producto de una posible fusión de las formas rurales y urbanas, José Miguel Fernández Aceytuno propuso una investigación en profundidad que no llegó a desarrollarse, por falta de apoyos institucionales. Quedaron tan solo, en esta vía continuadora, las iniciativas personales de los interiores de César Manrique, en los que fundió brillantemente los materiales tradicionales en espacios contemporáneos, o de arquitectos como Miguel Martín o Manolo Roca que, en dos épocas diferentes, usaron con sensibilidad y eficacia invariantes tradicionales, de origen generalmente urbano, en edificios de arquitectura igualmente contemporánea.

Hoy, la nueva arquitectura canaria ya no tiene la fisonomía canónica y repetida durante siglos que caracteriza a la edificación en el medio rural, sino que pretende dar respuesta, de forma variada y diferente, a las condiciones del clima, el lugar y el paisaje. Es una arquitectura inteligente, bioclimática y energéticamente eficiente pero, aunque utilice a veces soluciones aprendidas de la arquitectura popular, no es una continuación formal de una irrepetible tradición que estuvo durante siglos enraizada en un contexto social, económico y cultural que ya no existe.

Limitada la conservación y alterada la continuidad, le quedó a la memoria la responsabilidad, el peso fundamental de la protección y transmisión de ese patrimonio cultural secular. Le quedó a la memoria, fundamentalmente, la recuperación de datos del patrimonio desaparecido, la recopilación de ejemplos del patrimonio amenazado y el análisis de unos y otros.

Se trataba y se trata de atesorar conocimientos, testimonios e imágenes, pero no con una pretensión erudita, de puro almacenamiento documental, sino con el objeto de exponer, analizar y explicar una manifestación cultural del pasado, de manera que se pueda mantener y acrecentar su valor como referente actual del grupo social, incluyendo su sentido y significación en la sociedad, el lugar y el tiempo en que se desarrolló. No menos importante es que el análisis permita proyectar hacia el presente y el futuro las enseñanzas de esa arquitectura sabia, respetuosa con el entorno, adecuada al lugar, eficaz en la satisfacción de las necesidades, eficiente en la economía de los medios, ejemplar en su simplicidad y belleza. Y todo ello solo puede tener para mi generación el objeto de ayudar a que nuestros descendientes puedan hacerlo mejor que nosotros, que hemos sido, por acción u omisión, la gente más destructiva del territorio, por ahora y esperemos que para siempre, de la historia de Canarias.

Rincones

Y a la hora de preservar la memoria patrimonial, ha tenido que surgir de nuevo la sociedad civil, la iniciativa ciudadana, a desfacer entuertos públicos, y por eso no es casualidad que esta noche nos albergue este Museo, esta casa cívica, ciudadana y sabia, que no santa, por suerte. Y entre esas iniciativas privadas, destaca la presencia luminosa de Rincones del Atlántico.

Cuando se hojea por primera vez esta autodenominada revista, se comprende que es mucho más que lo que proclama. Conforme se abren sus páginas nos asaltan un montón de  hermosas imágenes y de sugerentes ideas acerca de nuestro entorno natural  y cultural, desde la botánica a la agricultura, desde el arte a la literatura, desde el patrimonio al territorio, cada una descubriéndonos un rincón, un pliegue de nuestra propia realidad.

A lo largo de doce años, un número tras otro, un año tras otro, con los huecos propios de la crisis económica y de los brutales recortes de derechos, y el de la cultura el primero, ha ido aumentando la calidad y cantidad de belleza, conocimiento y reflexión. Hemos seguido el proceso como si fuera algo normal, cotidiano, acaso porque en los tiempos que corren –que frase tan viejuna, que diría mi nieta- no se suelen valorar en su justa medida hechos que suceden a nuestro alrededor  cuando quienes protagonizan o desencadenan tales acciones, por más brillantes que sean, no usan de la desmesura a la que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación, las redes sociales y demás inventos del maligno. El ruido se ha convertido en norma de nuestras vidas. Y me refiero, obviamente, al ruido mediático, al grito sistemático, al exhibicionismo permanente, a la vacía y siempre escandalosa bobería.

Y cuando un gran hecho, como Rincones, sucede sin ruido, fluyendo con la tranquilidad del agua en una acequia, rara vez lo vemos, lo apreciamos y lo valoramos en ese mismo momento, por más que disfrutemos del rumor del agua en el oído. No estamos acostumbrados: ningún flash ha estallado en nuestros ojos, ningún grito ha retumbado en nuestros tímpanos, ningún slogan ha machacado nuestra inteligencia. Luego no es importante, no puede ser importante.

Con solo la trayectoria primera de ese libro travestido de revista, ya se había ganado Rincones su importante lugar en nuestro panorama cultural, pero en 2008 decidió interrumpir la secuencia de números generales para iniciar una serie específica sobre la arquitectura tradicional en el medio rural canario que, originalmente, iba a estar integrada por dos tomos con formato de libro. El primero, el número 5 de Rincones, fue una introducción general, mientras que el siguiente, dedicado a la arquitectura de las islas, se desdobló en dos: el número 8, un segundo tomo dedicado a las islas occidentales, que se presentó en esta misma sala hace un año y medio, y el tercero, el número 9, sobre la arquitectura y el paisaje de las islas de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria, cuya presentación en sociedad celebramos hoy.

Porque hoy es o debería ser, para todos nosotros, un día de fiesta. Por fin, pese a la crisis, pese a las elecciones y pese a las navidades, que ya es pesar, podemos esta noche celebrar la culminación de una trilogía más importante que las de la familia Skywalker, con perdón, aunque menos taquillera. Así, sin ruido ni flashes, hoy Rincones del Atlántico nos regala -en el sentido metafórico de la palabra, hagan el favor de pagar su escuálido precio-  el tomo tercero y final de lo que constituye, sin la menor duda, un hito en la cultura canaria, la obra de referencia sobre el patrimonio paisajístico y edificado en el medio rural canario, el estudio más completo y con mayor contenido gráfico y analítico que se haya realizado para recoger y exponer la memoria del patrimonio perdido y subsistente.

Estamos ante un magnífico compendio, no solo de memoria y rigor, sino también de amor, porque ustedes saben o deberían saber que Rincones no es solo una publicación, sino una persona. El alma, corazón y vida de Rincones es Daniel Fernández, su creador, editor e impulsor incansable, una persona entrañable con la que es una gozada compartir un buen pateo a la búsqueda de una perspectiva perdida, de una maravilla escondida o, simplemente, de un paisaje nuestro.

Solo dos reproches pueden hacerse a tan estupenda persona. El primero es el volumen y peso de su magnífica obra, en tanto que amenaza gravemente la compleja estabilidad de mi salomónica columna vertebral. Perdonarle me costará tantos días como me dure el dolor del costado y, para reducir el plazo, hasta me he venido provisto de mi correspondiente mochila porteadora, como si fuera un presidente cualquiera, con sonrisa etrusca incluida.

El otro reproche, que tampoco lo es, es su tranquilidad sin ruido, que tendremos que suplir sus lectores, amigos y admiradores, para lograr que esta obra, gestada y gestionada página a página, escrita e ilustrada por personas más dadas a pensar y sentir que a presumir y pavonear, pueda ser conocida, compartida y disfrutada por el mayor número posible de canarios, para que nadie pierda la oportunidad de conocer el qué, el cómo y el por qué de ese precioso patrimonio edificado rural que no podemos permitir que se desvanezca en nuestra memoria ni deje de ocupar el relevante lugar que le corresponde en nuestra cultura.

Texto de la intervención de Faustino García Márquez en la presentación del nº 9 de Rincones del Atlántico, el tercer y ú…

Posted by RINCONES DEL ATLANTICO CANARIAS on Sábado, 16 de enero de 2016

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Publicación del tomo III de Arquitectura y Paisaje. La arquitectura tradicional en el medio rural de Canarias

Aunque con algo de retraso, debido principalmente al complicado trabajo de encuadernación, los primeros ejemplares del tomo III de Arquitectura y Paisaje, último tomo de este monográfico, editado por Rincones del Atlántico, dedicado a la arquitectura tradicional de las islas, verán la luz este próximo lunes 28, justito para la primera presentación que será esa noche (20:00 h.) en El Museo Canario, en Vegueta, Las Palmas El martes 29 a las 20:00 h. lo presentaremos en el Ateneo de La Laguna y el miércoles 30, también a las 20:00 h. en El Liceo de Taoro de La Orotava. A partir de Reyes organizaremos nuevas presentaciones en las otras islas: Lanzarote, Fuerteventura, etc. y en distintos pueblos de las mismas: sur y norte de Gran Canaria, Tenerife, La Palma…

Rincones del Atlántico publica el tercer y último tomo de “Arquitectura y Paisaje. La arquitectura tradicional en el medio rural de Canarias”

La destrucción es aún más grave, pues no estamos entre escombros, por desgarradores que sean, de casas y monumentos, sino entre escombros de valores humanos, y, lo que es más importante, populares

Pier Paolo Pasolini

Ha visto la luz en estos días el tercer y último volumen del monográfico “Arquitectura y Paisaje”, editado por Rincones del Atlántico, dedicado a la arquitectura tradicional de Canarias y a su importancia en el paisaje de las islas. El primer tomo vio la luz en 2008 y éste lo hace ahora, siete años después.

Todo comenzó hace más de doce años; poco tiempo después de iniciarse la aventura de Rincones nos propusimos hacer un número especial dedicado a la arquitectura tradicional en el medio rural de las islas, con el propósito de difundir su conocimiento, valorización y protección, por lo que empezamos a recorrerlas todas para fotografiar rincones, caseríos, casas aisladas –muchas de ellas abandonadas, otras en ruinas y casi desaparecidas–, así como a buscar en la memoria colectiva, tratando de encontrar, en distintas colecciones y archivos, públicos y privados, fotografías y documentos que nos mostrasen esta arquitectura en sus mejores tiempos, cuando todavía cumplía su función, antes de que apareciesen nuevos y modernos materiales (bloque de hormigón, cemento, hierro, pintura plástica) y de que se produjese el gran exilio de la antigua cultura campesina hacia los suburbios de las capitales insulares, los sures turísticos, o mucho más lejos, hacia Europa o atravesando el ancho océano para “hacer las américas”, siempre con la esperanza de un futuro mejor.

Al final, fue tanto el material que recopilamos que en vez de uno fueron tres volúmenes. Nos ha llevado una media superior a dos años hacer cada uno de ellos, y además han ido creciendo en páginas según se han ido publicando, resultando el último siempre más extenso que el anterior. Son libros editados con esmero y calidad, en tapa dura y profusamente ilustrados, con varios miles de fotografías –la mayor parte inédita– con sus respectivos pies de fotos en los que encontramos la información sobre los lugares y edificaciones fotografiados. Este último volumen, especialmente visual, es el mayor de los tres, con 544 páginas y cerca de 3.000 fotografías. Incluye interesantes mapas antiguos y actuales, fotografías aéreas y, al final de los capítulos, dedicados a cada una de las islas, numerosas fotografías de “Ayer y hoy”, comparativa de imágenes antiguas y actuales en las que podemos ver cómo ha sido la transformación de los caseríos y pueblos de todos los municipios de las islas al cabo de 50, 80 o incluso más de 120 años.

Como el anterior, se pondrá a la venta exactamente a la mitad del que sería su precio normal de venta pues Rincones no tiene un fin lucrativo, sino que su propósito es difundir conocimiento, comprender lo importante que es preservar el paisaje y el patrimonio de las islas para el presente y para el futuro de nuestros hijos y nietos: “Conocer para amar y amar para cuidar, proteger y conservar”. Que sea una herramienta verdaderamente útil y eficaz para combatir con ella la ignorancia, que todo lo oscurece. Por eso, como una declaración de intenciones, comenzábamos nuestro primer número con esta hermosa frase de P. Yogananda que resume la idea por la que nació Rincones: “La ignorancia es la maleza que crece desmesuradamente en el jardín de la naturaleza humana asfixiando la buena semilla”.

El tomo II, publicado el año pasado, abarca la información sobre las islas occidentales –El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife–, así como un artículo dedicado a las haciendas de Tenerife y La Palma; y este, tercero y último de la serie, se ocupa de las Canarias orientales –Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa– más un artículo dedicado a las haciendas de las tres primeras. Los textos de este tomo –que han sido el hilo conductor y la estructura imprescindible para construirlo–, han sido escritos por el historiador Pedro Quintana Andrés, que se hizo cargo de varios de ellos por diversas causas con el entusiasmo y el gran rigor que le caracteriza, y por el arquitecto Ignacio Javier Gil Crespo, buen conocedor de la arquitectura de Lanzarote.

Como el tomo I, este también lo cerramos con una miscelánea que comprende dos artículos más cortos pero intensos, –cuyos autores son Faustino García Márquez y Fernando Sabaté Bel– que no sólo ayudan a cerrar, a modo de epílogo, estos tres tomos, sino que abren, al mismo tiempo, una nueva puerta que enlaza con el siguiente número de Rincones del Atlántico, que estará lleno de ideas y propuestas que consideramos importantes para caminar juntos hacia un futuro mejor. Se añade, además, un glosario de apoyo sobre arquitectura tradicional y usos en el medio rural.

Es esta una obra colectiva, pues los tres tomos han sido realizados gracias a la generosidad, el cariño, el apoyo y la colaboración de tantísimas personas que, de una manera o de otra, se han volcado a ayudar, y sin las cuales estos libros no serían ni mucho menos lo que son. Por eso manifestamos nuestro más profundo y sincero agradecimiento a los fotógrafos, coleccionistas y archiveros que nos han cedido un material único e imprescindible de maravillosas imágenes, la mayoría publicadas por primera vez, que ya no es posible volver a hacer; a quienes nos abrieron sus casas; a los que nos acogieron en ellas; a aquellos que nos acompañaron, patearon junto a nosotros y nos ayudaron con las localizaciones; a quienes se ofrecieron a realizar las fotografías que no tuvimos tiempo de ir a hacer; a los pintores que nos dejaron algunas de las obras que incluimos en los libros y con las que hicimos una preciosa serie de postales para las presentaciones; a quienes participaron en la campaña de crowdfunding ­–este sistema de suscripción, comunitario, transparente, de cooperación y apoyo mutuo, que permite que muchos sueños y proyectos puedan hacerse realidad, beneficiándonos todos­–; al equipo técnico (maquetadoras, corrector, informático,  cartógrafo, asesores, imprenta…) y, finalmente, a la fidelidad y el cariño de los lectores y lectoras, a quienes van dirigidos, por estar siempre ahí. Con la cooperación y la ayuda mutua, nuestros antepasados, verdaderos protagonistas de este libro, lograron sobrevivir en tiempos difíciles, de escasez, y también progresar en épocas mejores. Nosotros hemos querido seguir su ejemplo, pues creemos en la gran energía transformadora del apoyo mutuo y de la solidaridad humana.

Queremos agradecer y resaltar especialmente, pues es una parte fundamental de estos libros, el magnífico trabajo y la gran sensibilidad hacia la gente, el paisaje y la arquitectura popular de aquellos fotógrafos que hace algunas décadas recorrieron las islas con sus cámaras, y cuyas imágenes, que nos han facilitado generosamente, ilustran este libro: Francisco Rojas Fariña, Francisco Ojeda Espino, Marcos Bello García, Carlos A. Schwartz…, así como otros muchos fotógrafos anteriores que desde mediados del siglo XIX visitaron o vivieron en estas islas y cuyas magníficas fotografías son hoy un testimonio de valor incalculable y que pertenecen a diferentes archivos públicos y colecciones privadas de las islas y también de fuera de ellas.

Playa de Agaete. Las Nieves. Francisco Rojas Fariña

También aprovechamos la ocasión para informarles de que, como fruto de este trabajo colectivo, en diciembre de 2014 recibimos un premio del Colegio de Geógrafos de Canarias: “Por su destacada labor de difusión del conocimiento geográfico, la valorización y protección del patrimonio natural y cultural de Canarias”. Y el pasado mes de septiembre el reconocimiento internacional de la KiP School, de Naciones Unidas, y su programa IDEASS, que nos invitaron a participar y presentar Rincones del Atlántico en su pabellón de la Expo de Milán y en la escuela de verano sobre Desarrollo Humano Sostenible, pues, según sus palabras: “Rincones del Atlántico representa una iniciativa ejemplar para promover procesos de desarrollo basados en la valorización de los recursos naturales, humanos, materiales, históricos y culturales del territorio y en la aplicación de las más avanzadas tendencias para un mundo sostenible”. Más información en: http://www.rinconesdelatlantico.es/blog/2015/12/rincones-del-atlantico-en-el-pabellon-kip-de-la-expo-de-milan/

El propósito de Rincones del Atlántico ha sido, desde el primer número de la revista, transmitir, de una manera divulgativa, amena, didáctica, con rigor y calidad, el valor y la belleza del paisaje y el patrimonio natural y cultural de las islas Canarias y la enorme importancia que tiene su conservación. Entendemos Rincones como una herramienta estratégica que contribuya a darlo a conocer, valorar y proteger y que ofrezca –desde una perspectiva pedagógica, ecológica, humanista, ética y constructiva– ideas y alternativas para un desarrollo realmente sostenible, armónico, racional, ecoeficiente y perdurable, colaborando desde este rincón del Atlántico a la buena salud de nuestro planeta. Deseamos y aspiramos a poder caminar juntos hacia una sociedad más justa y en equilibrio con la naturaleza, que proporcione una vida digna y buena a quienes ahora vivimos aquí y a las generaciones futuras.

El paisaje constituye uno de los valores más importantes de la relación de los individuos y las sociedades con su entorno. Cuando las cosas se hacen de manera correcta y respetuosa, mejora el bienestar, la autoestima, la identidad y la calidad de vida de los ciudadanos. Es un derecho vivir en un entorno digno, saludable, bello, en equilibrio con la naturaleza, y un deber de todos los ciudadanos y de las administraciones hacer lo necesario para cuidarlo y mantenerlo así para las generaciones futuras. Es esencial conocer y fomentar la importancia que tiene la conservación y el cuidado del paisaje, de los recursos naturales y de la herencia cultural de este archipiélago. Por eso es fundamental sensibilizar a los estudiantes y a la sociedad en general de la necesidad de proteger los valores paisajísticos y tomar conciencia de la incidencia de la acción humana en el medio natural. Apostar por la calidad del paisaje es apostar por la felicidad y por la calidad de vida de la población que habita estos territorios.

Con esta obra queremos propiciar una visión más amplia y profunda del patrimonio: el patrimonio como el lugar de la memoria, herencia e identidad cultural de un pueblo. El primer paso para poder valorar, proteger y conservar nuestra arquitectura tradicional es conocerla, comprender que es un elemento esencial que embellece y complementa el paisaje de las islas, que lo revaloriza. Como tradicional, esta arquitectura nos enseña el conocimiento y los valores de nuestro pasado que se fueron transmitiendo, durante siglos, generación tras generación; es una parte fundamental de nuestras raíces culturales. Este elemento patrimonial, tan unido al paisaje eminentemente agrícola de las islas, representa uno de los bienes esenciales para conservar lo local, nuestra cultura, tradiciones y memoria frente al vacío y a la clonación y homogeneización del mundo globalizado. ¿Qué señas de identidad, qué memoria, qué pasado, qué presente y qué futuro dejaremos a las futuras generaciones si seguimos maltratando nuestro territorio y dejamos que desaparezca el patrimonio heredado y la belleza de nuestro paisaje?

La Tiñosa (Puerto del Carmen). J. Blaauboer. Archivo General de La Palma

Es urgente la protección y conservación del, por desgracia, cada día más escaso patrimonio arquitectónico tradicional en el medio rural y el patrimonio agrario en general, llevar a cabo acciones orientadas al conocimiento, recuperación, rehabilitación y conservación de este precioso legado, desarrollando los mecanismos e instrumentos necesarios para ello, así como la conservación del entorno cercano en el que se encuentra la arquitectura a proteger, sin desvirtuarlo y restaurándolo en la medida de lo posible, apoyando una agricultura diversa y ecológica, cuidando y rehabilitando la flora autóctona, plantando árboles, etc.

La Costilla, La Oliva, FuerteventuraAquí termina una parte de esta aventura comenzada hace doce años, con este pequeño cofre de papel de unos tres kilos, quizás el peso medio de las piedras que, una a una, alzaron nuestros antepasados con sus manos para construir los muchos tesoros que guarda entre sus páginas, varios cientos de casas tradicionales así como otras construcciones rurales –graneros, alpendres, molinos, molinas, tahonas, eras, taros, hornos, lagares, salinas, pozos, estanques, secaderos, caminos y un largo etcétera– que fueron construidas por ellos como cobijo y para procurarse el sustento, para vivir la vida que les tocó vivir, una vida dura y difícil, pero que estaba más cerca de la naturaleza, que se adaptaba y convivía con ella. Y ella, a su vez, les proporcionaba la materia prima, que sus manos artesanas, con la ayuda de sencillas tecnologías de bajo coste, transformaban en las herramientas y los útiles necesarios para subsistir: muebles, enseres, aperos, cerámica, tejas, cestos, esteras, ropa y abrigo… y la tierra que les nutría, que cuidaban y trabajaban con sus manos y con la cabeza, con el conocimiento aprendido de sus mayores, con sobriedad, ingenio, eficiencia, cooperación, apoyo mutuo… valores que, junto a la sonrisa, nos urge recuperar en estos tiempos, pues debemos cambiar el rumbo al ya casi inevitable naufragio.

Decía Pier Paolo Pasolini –que fue un ferviente amante y defensor del mundo rural y de la cultura campesina–: “Para compensarme, bastará con que vuelva a la cara de la gente la manera antigua de sonreír; el antiguo respeto a los demás que era respeto a sí mismos; el orgullo de ser lo que su propia cultura ‘pobre’ enseñaba a ser”.

 

El desarrollo de la industria se ha hecho no sobre el suelo de la civilización precedente, sino transformando de arriba abajo la sociedad tradicional, deportando en masa a los campesinos a los suburbios, rompiendo los lazos y las solidaridades bajo la relación monetaria, arruinando las culturas milenarias”.

El objetivo ya no es fundamentalmente el desarrollo de los bienes materiales, la eficacia, la rentabilidad y lo calculable, sino el retorno de cada uno a sus necesidades interiores, el gran regreso a la vida interior y a la primacía de la comprensión del prójimo, el amor y la amistad”.

Edgar Morin

 

Hay que cambiar los objetivos, los valores. El valor no es ya producción de bienes, sino de vida”.

Manipular menos y acariciar más la naturaleza”.

Manuel Sacristán

 

La anulación del pasado es la gran tragedia del hombre moderno y la recuperación de la escala humana es la gran necesidad”.

La idiosincrasia de un pueblo va perdiéndose según avanza la imparable destrucción de todo lo que conforma su identidad. El nivel básico de identificación es el espacio, tanto el entorno físico como el formado por los hombres a través del tiempo. Preservarlo con mimo sería entender la historia como continuo e imprescindible valor del presente”.

Fernando Gabriel Martín Rodríguez

La Caridad. Tacoronte. Acuarela. Miguel González

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Rincones del Atlántico en el Pabellón KIP de la Expo de Milán

Queridas/os amigas y amigos:

Debido al intenso trabajo de estos últimos meses para terminar el tomo III de “Arquitectura y Paisaje”, que en estos momentos sigue en la imprenta y está a punto de ver la luz, no habíamos tenido tiempo de informarles ni tampoco de publicar la información sobre nuestra estancia, en la primera semana de septiembre, en la Expo de Milán, invitados por la KiP School.

La Escuela Internacional KiP (1) promueve saberes, innovaciones, políticas y prácticas territoriales coherentes con los objetivos y valores de la Plataforma del Milenio de las Naciones Unidas. La Escuela se basa en las experiencias de los programas multilaterales de desarrollo humano implementados en los últimos veinte años en diferentes países. Y en la que participan diferentes  Organizaciones de las Naciones Unidas como: FAO, UNESCO, UNICEF, UNOPS, etc.

TERRITORIOS ATRACTIVOS PARA UN MUNDO SOSTENIBLE.
SE INAUGURA EL PABELLON KIP EN LA EXPO 2015 DE MILAN                                       Folleto, Brochure: KIPExpoIDEASSMaggio-ESP

 

El programa Ideass (2) eligió a Rincones del Atlántico como una iniciativa innovadora para contribuir al desarrollo humano. Según sus palabras: Rincones del Atlántico representa una iniciativa ejemplar para promover procesos de desarrollo basados en la valorización de los recursos naturales, humanos, materiales, históricos y culturales del territorio y en la aplicación de las más avanzadas tendencias para un mundo sostenible.

Esta es la carta de invitación:  CartaInvitaciónRinconesdelAtlántico-KIPSchool que nos envió el presidente de la KiP Schoo, Luciano Carrino para invitarnos a participar en su Pabellón de la Expo de Milán.

El título de pabellón: “Territorios atractivos para un mundo sostenible” subraya que para alimentar al planeta es necesario que los gobiernos, las empresas y las asociaciones inviertan, sobre todo, en el desarrollo de los territorios, donde la gente vive y puede producir los alimentos sanos y de calidad que necesita. El título también significa que los territorios deben ser atractivos para que la gente opte por seguir viviendo allí, debido al dinamismo de su economía, la calidad de los servicios, la belleza del entorno natural, la riqueza de la cultura y de la historia y sobre todo a la posibilidad que las personas participen en definir sus prioridades de desarrollo, gracias a gobiernos e instituciones locales que trabajan con la gente y de manera eficaz.

Pabellón de la KiP School, a su derecha el pabellón de Naciones Unidas. Eran los primeros pabellones, a la entrada de la EXPO

En esta enlace pueden ver  el folleto con el listado de participantes invitados por la KiP School Pabellón: KIP-Participants-ESP

Pantalla táctil en la entrada del Pabellón KiP

En este enlace: BrochureRinconesAtlántico-ENG pueden ver el “brochure” (folleto) que nos hicieron en inglés y que estaba en la información del pabellón junto a los otros participantes en una pantalla táctil (touchscreen) que había a la entrada del mismo. Este mismo folleto lo hicimos en papel y también una versión del mismo en español: FolletoRincones Expo y que entregamos a quienes visitaron nuestro stand.

Folleto en inglés

Folleto en español

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vídeo que hicimos sobre Rincones del Atlántico y Arquitectura y Paisaje para el stand de la Expo. La edición corrió a cargo de nuestro amigo y colaborador Javier Gutiérrez, de Tagoror Network.

Rincones del Atlántico: Difundiendo el patrimonio natural y cultural de las islas Canarias. Arquitectura y Paisaje from Rincones del Atlántico on Vimeo.

Stand de Rincones del Atlántico en el pabellón de la KiP School

 

Folleto Biodistritos

Compartimos el espacio del pabellón KiP durante toda la semana (1 al 6 de septiembre) con la red de Eco-regiones (bio-distritos):  BrochureBiodistrettiESP que estaban muy interesados en que coincidiéramos en la misma fecha en la Expo para conocernos y para futuras colaboraciones y fuese una ocasión para explorar posibles alianzas y acuerdos para el futuro, basadas en la voluntad común de difundir las experiencias más exitosas de territorios que trabajan para un futuro sostenible

También participamos en la Asamblea General de la Red INNER, donde todas las eco-regiones y Bio-distritos presentaron sus estrategias. A esta asamblea fueron invitadas a participar todas las experiencias de desarrollo territorial sostenible  en vista de generar  interés para participar en la Red INNER.

Asamblea general de la Red INNER de Ecoregiones

Este es el enlace al folleto informativo de la Red de Eco-Regiones en inglés: http://www.kipschool.org/usr_files/generic_pdf/ReteINNER-ENG.pdf

Un Bio-distrito es un área geográfica donde los agricultores, los ciudadanos, los operadores turísticos, las asociaciones y las administraciones públicas establecen un acuerdo para la gestión sostenible de los recursos locales, adoptando un modelo biológico de producción y consumo (cadena corta comercial, grupos de compra, comedores públicos bio). En un Bio-distrito, la promoción de los productos biológicos se articula estrechamente con la promoción del territorio y de sus peculiaridades, para lograr el pleno desarrollo de sus potencialidades económicas, sociales y culturales.

 

 

 

 

Tambien fuimos invitados a presentar el proyecto de Rincones a los participantes en la Escuela de verano sobre Desarrollo Humano Sostenible realizada en el Pabellón KIP entre el 31 de agosto y el 13 de septiembre y organizada  por la KiP School, la Universidad Milano Bicocca y varias universidades latinoamericanas; la escuela de verano es una introducción al Doctorado Internacional en Desarrollo Humano Sostenible. Los participantes, profesionales procedentes de Nicaragua, Cuba, Colombia, Argentina, Brasil, China, Francia e Italia, manifestaron un gran interés para el trabajo de valorización de los recursos endógenos que Rincones del Atlántico realiza en las Islas Canarias, les entregamos el borrador de las “Ideas y propuestas para un futuro mejor” al que estará dedicado el proximo número de Rincones y varios de los participantes (alumnos y profesores de estas Universidades) se mostraron muy interesados en participar.

 

 

 

 

Estamos muy agradecidos a Giulia Darío, coordinadora de programa IDEASS, a Luciano Carrino, Presidente de la KiP School, por elegirnos e invitarnos y a todo el equipo por la acogida y el cariño que nos dieron. En un principio y con todo el trabajo del libro (suponía retrasarlo un poco más), además de por otras razones, creimos que no iba a ser posible aceptarla y estar allí, pero al final y después de comentarlo con varios amigos decidimos que había que ir, que era una oportunidad, un reconocimiento y un regalo para difundir un poco más lejos la idea de Rincones. En este enlace pueden ver el pdf de la noticia que publicaron después de nuestra visita en las páginas de la KiP School y del programa IDEASS.

Con Rita Cassisi, responsable de comunicación de la KiP School y Giulia Darío, coordinadora del programa IDEASS

Salvatore Basile y Kim Assaël de INNER Eco-regiones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Comité Científico de la KiP School está presidido por Edgar Morin y en este enlace puedes descargar en pdf su imprescindible libro: “La Via. Para el futuro de la humanidad”: http://www.edgarmorin.org/descarga-la-via-para-el-futuro-de-la-humanidad.html
Para saber más sobre la Escuela Internacional Kip: http://www.kipschool.org/staticPage/?id=1&type=1&lang=eng&lang=esp

(1):KiP School. El valor estratégico del enfoque territorial: La Escuela promueve el enfoque territorial al desarrollo, basado en el papel activo de las comunidades locales, en la valoración de los recursos humanos, naturales e históricos, en la integración de diferentes aportes sectoriales y en la participación, sin exclusión, de todos los actores sociales. Este enfoque es arraigado en la especificidad de las realidades y culturas locales, pero orientado a construir una gran red de intercambios para un desarrollo local, nacional y mundial centrado en la respuesta a las necesidades humanas y a una colaboración pacífica. El enfoque territorial permite corregir la fragmentación y la dispersión de los recursos que caracterizan a los enfoques sectoriales rígidos, y al mismo tiempo permite valorizar al máximo el aporte de las experiencias temáticas de calidad.

(2): IDEASS es un programa de cooperación internacional que tiene la finalidad de fortalecer los procesos de desarrollo territorial integrado y participativo, mediante la utilización cada vez mayor de la innovación. Apunta a mejorar la capacidad de los actores territoriales, públicos y privados, de responder a las necesidades de la población, a través de modalidades e instrumentos innovadores y eficaces, adoptados tanto a nivel nacional como en otros países.

IDEASS se enmarca en los compromisos de las grandes Cumbres mundiales de los años ’90, y de la Asamblea del Milenio, dando la prioridad a la cooperación entre los actores del Sur, con el apoyo de los países mas industrializados. Consiste en la identificación, promoción y transferencia de las innovaciones que han demostrado contribuir al desarrollo humano, a la valorización de los recursos del medio-ambiente, a la reducción de la pobreza y de la exclusión.

Creado en 2001 con la colaboración de OIT, PNUD, UNIFEM y UNOPS, se ocupa de identificar y difundir las innovaciones que puedan contribuir a un desarrollo territorial de calidad. Opera estableciendo colaboraciones entre los autores de las innovaciones y los diferentes actores interesados. Para conocer las innovaciones promovidas por IDEASS y tener más información sobre las actividades en curso, se puede visitar la web www.ideassonline.org

Como lo subraya Edgar Morin en su libro La Vía publicado en 2011, existen en todos los países experiencias de cambio que no son suficientemente conocidas y valorizadas a nivel internacional. Morin evidencia la necesidad de realizar un trabajo específico para darlas a conocer, articularlas en red y fomentar la difusión de los saberes innovadores de estas experiencias. IDEASS colabora a este objetivo, en el marco del proceso para la creación de la Escuela Internacional. La pagina web de IDEASS web site, con lectores en más de 130 países, representa un importante instrumento de la campaña cultural permanente de la Escuela Internacional.

En este enlace se pude acceder a todas las noticias de los proyectos e innovaciones que publican en la página: http://www.ideassonline.org/news/banners.php

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